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El evento musical por la paz celebrado ayer en la Plaza de la Revolución en la Habana, Cuba es un excelente ejemplo del efecto, el poder y la importancia de la música en el comportamiento humano.
Lo que no ha logrado el exilio cubano, o el gobierno de EU, entre otros, lo logró ayer este conjunto de artistas al estilo del Flautista de Hamelín; convocar cerca de un millón de personas y dejarles saber que ellos también son seres humanos con dignidad y que tienen el derecho de ver, oir y expresar lo que a bien tengan en gana.
Estos artistas, supieron llevar mensajes subliminales de libertad, cambio, actitudes y defensa de los mínimos derechos que tiene el hombre, como por ejemplo, divertirse como quiera.
Siempre pensé que la actividad sería un exito y que llevaría mensajes a ese pueblo cubano de que es tiempo que como pueblo decidan su futuro, enfrentando lo que tengan que enfrentar.
No son los cubanos en el exilio los que al fin y a la postre habrán de conseguir cambios significativos en Cuba, serán los cientos de miles y millones de cubanos en nuestra hermana Isla que no tienen que comer o vestir.
Como Flautistas de Hamelín, estos artistas hicieron su parte histórica, ahora le toca al pueblo cubano, si es que realmente existe represión, a los que les toca la acción para efectuar un cambio. Esperemos a ver si el efecto de la música, sencillamente pasa o si por el contario provoca el efecto que se perseguía.
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