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[b][i]The old cayman cries for Hostos with crocodile tears:
...I say, who cares ?
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In the beginning the Word already existed. The Word was with God, and the Word was God. He was in the beginning with God. He created everything there is. Nothing exists that he didn't make . - John 1:1-3In Arabic click here: John 1:1-3 ![]() There is only one LORD - JESUS. ![]() NEVER FORGET WHY WE FIGHT! ![]() Manuel Alonso desde el jurutungo de Bairoa y PITIYANQUI de clavo pasao Manuel Alonso: the "proud" Puerto Rican AMERICAN hillbilly in the Bairoa boonies |
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Hostos entre los 50 grandes pensadores educacionales de todos los tiempos La prestigiosa editorial Routledge de Inglaterra acaba de publicar el libro Fifty Mayor Thinkers on Education: From Confucius to Dewey (Cincuenta Grandes Pensadores en torno ala educación: de Confusio a Dewey). En el libro, en el que colaboran intelectuales de unos diez países, se presentan las ideas y obras de lo que se considera son cincuenta de los más importantes pensador en materia de educación de la historia hasta la mitad del siglo XX (un segundo volumen de la serie presentará los 50 grandes pensadores modernos sobre la educación). Entre los pensadores incluidos en este volumen se encuentran Sócrates, Jesús de Nazaret, San Agustín, Erasmo, Comenio. Locke, Rousseau, Humboldt, Froebel, Spencer, Nietzsche, Montessori, Gandhi, Ortega y Gasset, y nuestro Eugenio María de Hostos. Como indica el editor de la obra, Joy A. Palmer, la tarea más difícil fue seleccionar los autores que habrían de ser incluidos en el libro en vista de su pensamiento crítico, acción e investigación educativa que ejerciera una influencia considerable en las políticas y práctica educativas de diversos países del mundo. La inclusión de Eugenio María de Hostos en este selecto grupo de pensadores es un reconocimiento a escala mundial de la extraordinaria labor teórica y practica del puertorriqueño y de su contribución a la pedagogía universal. El ensayo sobre Hostos contenido en este libro fue escrito por los doctores Ángel R. Villarini Jusino de la Universidad de Puerto Rico y Carlos A. Torre de la Universidad de Ale. En el mismo los doctores Villarini y Torre destacan la obra educacional de Hostos como una fundante de la pedagogía latinoamericana, que es una pedagogía de la liberación. Según señalan en su escrito: "Para Hostos el último cuarto del siglo XIX anuncia "una época de reconstrucción moral y los materiales de esa reconstrucción están esparcidos en las entrañas de la ciencia". En las nacientes repúblicas americanas ve Hostos el material histórico para dicha reconstrucción. América es para Hostos "una patria desconocida de sí misma, que no sabe de su fuerza, que si supiera haría prodigios en el provenir". Pero los vestigios del colonialismo impiden dar cumplimiento a este destino. Las revoluciones políticas republicanas fallaron en establecer el ideal que las animó. Las sociedades americanas siguen enfermas. La anarquía, la ausencia de un orden racional, es el estado social que las caracteriza, "su estado sociológico es un estado de mal", como resultado de un proceso histórico que ha creado una razón enferma y una sociedad refractaria a la luz de la verdad y de la justicia. Hostos lo resume las siguientes palabras: "Nuestros pueblos son evoluciones de sociedad que el tradicionalismo no deja crecer robustamente: como esos tristes pequeños que sabéis son cadáveres de niños a quienes no deja vivir el desventuradísimo hermano comedor de oro que los sacrificaba…Todos nuestros pueblos de origen latino en el continente tradicional que seguían las viejas nacionalidades, se han imbuido en un sistema de pensamiento que, como prestado, no sirve al cuerpo de nuestras sociedades juveniles". "Hostos ve en la educación que enferma la razón al hacerla unilateral, el instrumento por excelencia para la dominación. El grado de libertad de un individuo o de un pueblo está en directa proporción con 1a manera en que su razón ha sido educada y los fines a los que se la dirige, es decir, su racionalidad. La dominación es sobre todo la opresión de la racionalidad humana. La condición de existencia del oprimido es una razón no desarrolla, castrada en su desenvolvimiento. La educación neocolonial se convierte en instrumento de dominación en la medida en que produce una razón enferma que no puede tener conciencia ni de la verdad, ni de la libertad, ni de la justicia. Esto ocurrió a través de un proceso educativo que negaba las condiciones que requiere el desarrollo de la razón. Se vicio el orden y el desarrollo de las facultades intelectuales haciendo prevalecer sobre todas las demás aquellas que podían facilitar la más pronta, la más ciega, la más servil transmisión de ideas, razonamiento, juicio conocimientos ya formados por otros." Sobre la contribución de Hostos a la pedagogía de la época y su actualidad, señalan Villarini y Torre: " Hostos defiende una reforma educativa que: define con claridad y objetividad su finalidad liberadora, se fundamenta en el conocimiento de las fuerzas y condiciones del desarrollo de la razón, elabora una pedagogía en consonancia con dichas condiciones y organiza el conocimiento y las experiencias educativas en un plan de estudios que sigue un orden tanto lógico como psicológico. El llevar a cabo esta reforma educativa requiere sobre todo la formación de un ejército de maestros reformados y capaces de reformar la educación." "Hostos se inscribe en la corriente de pedagogía científica de la segunda mitad del siglo XIX. El educador necesita conocer la estructura, funciones, operaciones y etapas del desarrollo de la razón en su producción de conocimientos. Esto le proporcionará al educador el sistema y método natural por el cual la razón se desarrolla y produce conocimiento. El propósito de la enseñanza es "despertar las fuerzas orgánicas de la razón y fomentar su evolución"; el rol del educador es entonces servirse de este método natural para recrear las condiciones que permiten el desarrollo de la razón y eliminar las que lo obstaculizan: "Instruir es educar el entendimiento, educarlo es ponerlo en actividad y movimiento funcional, ponerlo en función es hacer correspondientes las operaciones a las funciones, y las funciones a las fuerzas, de modo que la actividad intelectual se dé con toda su salud, energía y vigor en cada uno de los cuatro momentos de la evolución y en cada uno de los sujetos sometidos al régimen de la educación". "Hostos Propone un currículo progresivo "concéntrico" muy parecido a lo que hoy llamamos espiral (Bruner); entre los métodos y técnicas didácticas desarrollados y practicados por Hostos se encuentran la conferencia razonada, el diálogo socrático, el aprendizaje cooperativo, la experimentación, el uso de manipulativos, globos y recursos visuales, las exhibiciones, las excursiones, el aprendizaje basado en problemas y muchos otros métodos de aprendizaje activo y significativo. Además produjo textos e indicaciones didácticos para la enseñanza de lenguas, literatura, geografía, historia, teatro, derecho, y educación física. Los autores advierten que: "Aunque Hostos no llevó a cabo una investigación experimental rigurosa acerca de la estructura de la razón y su desarrollo, su conocimiento enciclopédico de filosofía, lingüística, sicología, sociología, historia, y otras disciplinas, le permitió construir una concepción sintética y un modelo educativo operacional acerca de ésta. Su obra de síntesis acerca de los fines, la estructura y el proceso evolutivo de desarrollo humano que la educación está llamada a fomentar constituye probablemente una creación original y anticipa en muchos aspectos los intentos actuales de corrientes pedagógicas como la educación basada en el cerebro, el constructivismo piagetiano, la perspectiva histórico-cultural vigotskiana y la pedagogía de la liberación de Freire." Concluye el ensayo de Villarini y Torre con el siguiente juicio sobre el pensamiento de Hostos: "Su extraordinaria y adelantada en los tiempos concepción educativa, así como su incansable lucha por la reforma educativa latinoamericana orientada a la liberación de nuestros pueblos hacen que Hostos sea estimado como el más grande educador latinoamericano. Si aceptamos que es tarea de la filosofía educativa el sintetizar el conocimiento existente sobre un aspecto de la realidad, disperso en diversas ciencias y prácticas, y sacar de él implicaciones para el dominio de ese aspecto de la realidad, Hostos puede ser considerado como uno de los grandes filósofos de la educación universal." http://www.redbetances.com
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Sobre la actualidad de Hostos
Por el Dr. Ángel R. Villarini Jusino [1] http://www.redbetances.com Los humanos somos seres de tradiciones, nos alimentamos de ellas, nuestra vida cobra significado y dirección gracias a ellas. Pertenecer a una tradición es sentirse parte de un proceso histórico que nos trasciende, es reconocer que nada importante se construye en una generación, y que el logro de las grandes aspiraciones sólo se da en el relevo de las generaciones, que trabajando sobre un mismo objeto y a la luz de un ideal, van entendiendo mejor su realidad y el ideal, y el modo de aproximarlos. Ahora bien, las tradiciones intelectuales perviven en la medida en que se renuevan y nutren con nuevos aportes; en que se actualizan y se contextualizan. En este punto de actualizar y contextualizar queremos ser muy claros. Decía Eugenio María de Hostos, en referencia a Froebel, uno de sus grandes inspiradores: “como sucede siempre con las reformas eficientes, los partidarios de la reforma introducida en la enseñanza primera, se dividen en conservadores, que profesan la inmutabilidad de la reforma en el fondo y en forma concebidos por el reformador; y en partidarios progresistas, que quieren ampliar, extender y mejora la reforma”. “Nosotros -añadía Hostos - somos de éstos”. Es desde esta misma perspectiva progresista, que hablamos de la actualidad de la agenda hostosiana; una perspectiva que busca “ampliar, extender y mejorar la reforma” que iniciara Hostos a la luz de los desarrollos en los saberes, en los intereses y valoraciones, en la teoría-practica de la educación, en la experiencia educativa derivada de la implantación de la agenda hostosiana y en la actual circunstancia histórico-cultural de nuestros pueblos latinoamericanos. La educación es la interacción en la cual, sobre la base de un potencial biológico, seres humanos con la mediación de otros, se apropian la cultura que los constituye en la clase peculiar de ser humano que son, tanto en el sentido colectivo como en el personal, para crear su propia versión particular de la misma, que es su personalidad. Esa apropiación-mediatización genera las competencias humanas (significados, destrezas, actitudes) que se requieren en esa particular colectividad para ser miembro de ella y reproducirla en su estructura, fines y “buen” funcionamiento. La existencia y buen funcionamiento de la sociedad (estado de salud) está en directa relación con la educación. En el proceso de constitución de la filosofía educativa en Latinoamérica, en el cual, sin duda Hostos es el más importante autor, la forma dominante de entender la educación, resulta inadecuada para las necesidades de los pueblos latinoamericanos, en los cuales no se han impuesto la modernidad. Por eso lo que podemos llamar la filosofía educativa latinoamericana, es decir la filosofía de la “educación como practica la libertad” que va de Hostos a Freire, va a tener un carácter distinto a la europea y la estadounidense. 1ro. Porque en Latinoamérica la filosofía educativa responde a la necesidad de completar el proceso de emancipación de nuestros pueblos (tanto en el sentido externo de la nación frente a otras naciones, como en el interno de la ciudadanía, es decir de las libertades civiles, los limites del Estado y el gobierno democrático, la teoría-practica de la educación será eminentemente político-liberadora 2do. Porque en Latinoamérica la filosofía educativa responde a la necesidad de sustituir el ethos religiosos por el laico, la filosofía educativa, será eminentemente, idealista (no en el sentido ornitológico) y ético- humanista. 3ro. Porque el “hombre” americano es proyecto inconcluso, la filosofía educativa será antropológica. 4to. Porque en Latinoamérica se da la urgente necesidad de acelerar el proceso histórico económico y crear una civilización industrial que nos saque de la pobreza, la educación será utilitaria. 5to. Porque hay necesidad de sustituir la concepción imaginaria, especulativa y poco funcional de manejar la realidad, tiene que haber una reflexión epistemológica que permita discriminar y clasificar los saberes sustituir el saber esteticista y especulativo por el científico positivo y tecnológico. De modo que desde el siglo XIX se constituye una filosofía educativa latinoamericana que a contrapelo de la europea y la estadounidense, es una interdisciplina en la que se combinan en forma sintética ciencia, ética, sociología, antropología, epistemología (lógica), psicología y la tecnología. En Hostos , como en ningún otro educador en el mundo de su época, encontramos pues una teoría-practica de la educación capaz de pensar y organizar los procesos de formación humana en toda su complejidad. Discutir cuál es la actualidad de Hostos, es analizar a qué intereses, valoraciones, concepciones (teoría) y agenda (practica) nos adscribimos al actualizarlo. Aquí se trata de determinar la vigencia no solo de ciertas ideas (teorías), sino de ciertas valoraciones (intereses ético-políticos) y agenda (praxis). Se trata de decidir, primero, si suscribimos cierta agenda o praxis, que tiene que clarificarse y luego de ir en busca de los saberes contemporáneos que pueden fundamentarla teórica y estratégicamente en el presente. Podemos decir pues que la filosofía educativa hostosiana, o mejor, su teoría práctica de la educación, que el nunca formulo expresamente en un escrito es una síntesis de ciencias humanas que fundamentan un proyecto político/educativo de emancipación humana colectiva y personal. Decía Martí: “Hombres haga quien quiera hacer pueblos”. Esta es precisamente la misión fundamental de la educación, ayudar a desarrollar la persona humana que dará a la comunidad su particular carácter. Para Hostos la escuela debía tener una acción directa sobre la mente de la niñez y la adolescencia y “por acción refleja sobre la inteligencia popular” de nuestros pueblos predestinados a completar la obra de la independencia, forjando a martillazos la nueva sociedad”. Como dice en su discurso de investidura de los primeros maestros de la escuela normal de Santo Domingo: “Todas las revoluciones se habían intentado en la República, menos la única que podía devolverle la salud. Estaba muriéndose de falta de razón en sus propósitos, de falta de conciencia en su conducta, y no se le había ocurrido restablecer su conciencia y su razón... la anarquía, que no es un hecho político, sino un estado social, estaba en todo, como estaba en las relaciones jurídicas de la nación, y estuvo en la enseñanza y en los instrumentos personales o impersonales de la enseñanza... Para que la República convaleciera, era absolutamente indispensable establecer un orden racional en los estudios, un método razonado en la enseñanza, la influencia de un principio armonizador en el profesorado, y el ideal de un sistema superior a todo otro, en el propósito mismo de la educación común.…” En el marco de esa agenda liberadora, ya desde el primer escrito en el que presenta sus ideas educativas, "Puntos para meditar un plan de educación común universal" (1873), establece su concepto de educación y los dos elementos principales para su reforma. Dice al respecto:“Educación”, desarrollo reflexivo y voluntario de todas nuestras aptitudes, orgánicas, sensuales, morales intelectuales.” Si Hostos viviera hoy, fiel a su tradición, estaría trabajando en revisar y superar sus propias ideas. Haría para este nuevo siglo, lo que y hizo para el suyo: una propuesta educativa basada en una ética y política a tono con los intereses y valoraciones emancipatorios de la época y a través de la síntesis de saberes contemporáneos en torno al ser humano y su sociedad. Esto es una tarea enorme, que requiere del trabajo en equipo de todos los que nos identificamos con esta tradición, en el sentido progresista y no de la ortodoxia. El 3er. Encuentro Internacional de Educación y Pensamiento, que se celebrara en San Juan los dias 6 al 8 de marzo de 2002 representará una magnífica oportunidad para examinar la actualidad de las ideas educativas de Hostos en materia del desarrollo intelectual y moral.Creemos que es la mejor manera de rendirle tributo a nuestro maestro en ocasión del centenario de su muerte, que se conmemorará el próximo año. -------------------------------------------------------------------------------- Director del Proyeto para el Desrrollo de las DestrezasPensamiento de la Universidad de Puerto Rico y fundador de la Organización para el Fomento del Desarrollo del Pensamiento Inc. Para información sobre el Encuentro visite: http://www.pddpupr.org/encuentro
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El regreso del sembrador: Hostos
hacia la feliz cosecha* Roberto Mori González** El hecho más importante de mi vida hasta poco antes de cumplir 29 años fue mi encuentro con Eugenio María de Hostos, que tenía entonces casi 35 años de muerto. Con estas impactantes palabras comienza el prólogo de una de las mejores biografías de Eugenio María de Hostos, escrita por otro antillano preclaro, a quien le tocara-hace ya más 60 años-la gran suerte de supervisar la publicación de la primera edición de las obras completas de Hostos, reconocido escritor por sus propios méritos, luchador incansable por la democracia en su país natal, eventualmente Presidente de la República Dominicana y recientemente fallecido: el Dr. Juan Bosch. El fortuito encuentro de Bosch con Hostos en San Juan, Puerto Rico en 1938, 35 años después de muerto el segundo, representó para el primero, según su propia confesión, "volver a nacer" y la respuesta a muchas cuestiones existenciales de su vida. Para nosotros en Puerto Rico, el feliz encuentro tuvo como resultado sacar del olvido a quien ha sido posiblemente nuestro más grande pensador, aquel a quien Antonio S. Pedreira llamó "el ilustre desconocido", Camila Henríquez Ureña, "el célebre desconocido de América" y José Luis González simplemente "el olvidado". Bosch no se limitó a hacer posible la publicación de las obras completas de Hostos, sino que, después de haberse sumergido en un inmenso mar de papeles, nos regaló un entendimiento cabal de la obra hostosiana: su biografía titulada Hostos: El sembrador. Creo que la interpretación que hace Bosch del desarrollo de su obra, enmarcada en las distintas etapas de una vida fecunda, sigue siendo un instrumento útil para ubicarla en los tiempos que le tocó vivir y los que han sucedido después de su muerte hasta hoy y para proyectarla al futuro. Quisiera compartir con ustedes esta noche un breve intento de hacer precisamente eso con algunos aspectos pertinentes de la obra de Hostos: es decir, ubicarla, con la ayuda de Juan Bosch, en los tiempos que le tocó vivir y los posteriores, incluyendo el momento presente así como una proyección al futuro. Me refiero a qué sucedió en su época con la contribución que hiciera Hostos a la situación puertorriqueña, pero también a qué está pasando hoy y cuál podría ser el futuro de la misma. Quisiera desarrollar con ustedes la idea de que, aunque la siembra hostosiana terminó, según Bosch, en una "triste cosecha", hoy, 100 años después, su siembra se dirige hacia una feliz cosecha. El sembrador En un sentido metafórico, y con un gran sentido poético, Juan Bosch utiliza la imagen del sembrador para enmarcar la obra hostosiana. Hostos es el sembrador que, a lo largo de su vida, prepara la semilla, lleva a cabo la siembra, y luego recoge la cosecha. La semilla corresponde a sus años formativos, en Puerto Rico y en España. La siembra está representada por los años en que, después de abandonar a España, Hostos recorre toda América desde los Estados Unidos hasta Chile propagando su obra, escribiendo, construyendo utopías. Finalmente, la cosecha son los últimos años de su vida, en que Hostos ve como se derrumba su sueño. Al final de la cosecha-la triste cosecha, le llama Bosch-sus utopías quedarán inconclusas y Hostos pasará al olvido. Hay otra metáfora importante en Bosch: el ciclón, el mal viento del Caribe, el que daña las siembras y arrasa con todo. Es el águila que acecha, es el monstruo de Martí, el tiburón de Rubén Blades que se acerca a la orilla y que, finalmente, malogra la cosecha. Hostos nace bajo el signo del ciclón: ...aquel día que escogió el destino-dice Bosch-para sumarlo a la vida era tenebroso, cargado de augurios impresionantes. Lluvia y viento sobre la costa doblaban los troncos de los arbustos y desramaban los árboles frondosos. El ciclón marcará su vida. Vive para luchar contra el ciclón, el viejo que nos llega del este, a través del Atlántico, y el nuevo que amenaza por el Norte. La semilla se forma en medio de luchas en España contra el despotismo interno y contra el despotismo con sus queridas Antillas-Cuba y Puerto Rico, contra el escolasticismo y la barbarie. Sus nortes son la autonomía de las Antillas, la democracia y, en suma, el afán civilizador. Hay ya un germen verdaderamente revolucionario en el Hostos español donde se combinan sus causas principales. Y en medio de este activismo y de recelos y traiciones políticas, comienza Hostos a convertirse en soñador, a construir las utopías que luego nos legara. Como la Confederación de las Antillas. Sus Antillas, libres y unidas en un todo. "¡La Confederación de las Antillas!" --dice Bosch-- "he ahí el gran sueño, he ahí el germen del porvenir... Serán la balanza de las dos Américas". Sueña también con unas Antillas civilizadas, libres no sólo del despotismo político sino también del de las ideas, del escolasticismo y todas las doctrinas que habían apresado las mentes durante siglos. Sueña con su liberación mediante la educación más amplia posible. Y sueña con un régimen donde los gobernantes sean sólo representantes de lo que él llamó "el poder social". La búsqueda de ese sueño lo lleva a iniciar la siembra, en un peregrinaje que incluirá a Nueva York, Venezuela, Perú, Argentina, Chile, Colombia, República Dominicana. Lucha por las independencias de Cuba y Puerto Rico, impulsa la Confederación Antillana, combate las dictaduras y las desigualdades, se enajena de los políticos y finalmente concluye que lo que había que realizar era "la única revolución que no se había hecho en América: la de la educación". Y ese fue su gran genio, su gran utopía: la educación sería la verdadera revolución, el medio para llegar a la realización de sus metas más preciadas. Al centrar su actividad en la educación, sin embargo, Hostos no deja ser revolucionario, como han afirmado algunos; sólo cambia sus armas y sus métodos. Sigue siendo radical, con la transformación como norte. Las independencias de Cuba y Puerto Rico siguen siendo su más alta prioridad. La unión antillana y la redención de la América Hispana por medio de la educación son pasos hacia el ideal bolivariano de una América nuestra unida. En cuanto a Puerto Rico, su siembra-ya al final de su vida-nos deja uno de los proyectos más hermosos-y hoy día diríamos, realistas e innovadores-que se han esbozado para nuestra patria: la Liga de Patriotas Puertorriqueños. Busca, en primer lugar, resolver la cuestión política mediante un mecanismo que ponga a Puerto Rico en una "situación de derecho", un plebiscito donde conste "la voluntad de Puerto Rico". Lo revolucionario del proyecto no es, sin embargo, su fin político, sino su fin social. Lo describe de la siguiente manera: ...poner en actividad los medios que se necesitan para educar a un pueblo en la práctica de las libertades que han de servir a su vida, privada y pública, industrial y colectiva, económica y política, moral y material". Introduce así-a mi juicio-un nuevo modelo político, que anticipándose a Paulo Freire, se monta sobre la educación de la gente común y no busca simplemente la búsqueda del poder político: Es una política al revés de la enseñada por el coloniaje. En vez de encaminarla al poder político, se encamina al poder social, en vez de buscar el dominio de todos para uno, busca el dominio de cada uno por sí mismo; en vez de afanarse por fabricar partidos en el aire, se desvive por cimentar en la conciencia de la triste patria la noción de sus derechos, el conocimiento de sus deberes y el reconocimiento de sus responsabilidades." Es una "política sin poder", dice. Es decir, que no busca el poder político. Podríamos incluso decir que "despolitiza" sus gestiones y se "refugia" en el "poder social". Yo veo, sin embargo, que lo que realmente Hostos busca es culminar su proyecto para Puerto Rico por medio de "otro tipo de política" que se ancla, no en el Estado, no en los partidos políticos, sino en el origen del poder: en la sociedad misma. Es "alta política", es "política sin poder", es "poder social". Dice específicamente: "Como eso no suele ser el propósito de mucha gente, claro está que la Liga de Patriotas no es un partido ni puede ser partido, ni quiere ser partido. No por eso deja de tener una política; pero absolutamente subordinada a su propósito social, que es el de formar un pueblo. Maldito, si a quien tiene tal propósito, se le pueda ocurrir hacer política." Los sujetos de esta nueva forma de hacer política son la gente misma, es un proyecto de "ayuda de sí mismo a nuestro pueblo". Y ese-dice--"es el procedimiento ideado por la Liga para restablecer la salud de nuestra sociedad, porque, individuo o pueblo, sólo el que se ayuda a sí mismo será salvo." "La triste cosecha", sin embargo, lo persigue por todas partes. El proyecto de Hostos cae básicamente en oídos sordos. Comenta Juan Bosch: "Su voz apenas flota sobre la algarada de los políticos. La oyen, entre sonrisas escépticas, y la dejan perderse en un agobiador vacío. El no es político: no lo es..." El modelo partidista arropó al país que se dividió en bandos irreconciliables a las órdenes de lideres caudillistas. Y la búsqueda de la solución del problema del status nubló la verdadera naturaleza de nuestro sistema partidista, que es la búsqueda del recortado poder y las prebendas del régimen colonial. Hostos muere no sólo en el "agobiador vacío" sino en la desilusión y la frustración de "la triste cosecha". Su pueblo-aquellos a los que llamó los "sencillos campesinos"-ha seguido viviendo enredado en la lucha partidaria y la dependencia de sus líderes, de esos a los que llamó "los insensatísimos jefes de partidos", los "aprovechadores de ignorancia humana", incapaces de ayudarse a sí mismos, de tener iniciativa para nada, tan faltos de una educación liberadora que los convierta en los dueños de su propio destino. Y el sembrador cae finalmente ante el viento aciclonado. "Cuando la frutaba maduraba, el sembrador vio el aciclonado viento del trópico arrancarla del tronco y lanzarla lejos" , resume Bosch. Y concluye: ...nació entre vientos huracanados, vivió entre ellos, acaso también muera en otro... Pobre sembrador antillano, semilla y flor él mismo, el ciclón no le ha dejado recoger su cosecha. Hacia la feliz cosecha Pero, ¿será éste el final de esta historia? ¿Qué papel ha jugado Hostos después de su muerte en nuestra vida colectiva? Aunque, en los casi 100 años que han transcurrido de allá para acá, Hostos ha sido ampliamente citado y evocado; aunque su nombre engalana muchas calles, avenidas, instituciones, y hasta aeropuertos en Puerto Rico; aunque se le celebran centenarios y natalicios y se vuelven a publicar sus obras completas, lo cierto es que las utopías hostosianas, sus más grandes contribuciones, han quedado inconclusas hasta el día de hoy. La triste cosecha ha prevalecido hasta nuestros días. Pero pregunto: ¿hay bases para predecir que algún día habrá una feliz cosecha de la siembra hostosiana? Es mi intención señalar aquí esta noche, sin duda alguna, que sí. El espíritu hostosiano es fuerte y persistente. El mismo Hostos contestaría en la afirmativa. Dice Bosch sobre los últimos pensamientos de Hostos sobre Puerto Rico: Cree firmemente que Borinquen no se perderá. Tardará acaso muchos años, más de los que él espera; pero un día la isla será libre, y aunque él esté ya confundido con la tierra que reciba sus despojos, su sueño de la Confederación Antillana será un hecho. No puede abandonar la fe de ese día, porque el día que la perdiera dejaría de vivir. Quisiera compartir-para terminar-las razones por las cuales creo que nos encaminamos hacia una feliz cosecha de la siembra hostosiana. En un libro que ya se encuentra en fase editorial y que sugestivamente he titulado Hostos insepulto: Ensayos en la búsqueda de la utopía inconclusa, señalo precisamente que dos de las principales utopías hostosianas han cobrado una actualidad y una relevancia impresionantes y que hay promesa en su futuro porque han resultado ser verdades prematuras, dignas de un visionario. Me refiero, en primer lugar, a la que he denominado la utopía caribeña, proyecto que parece seguirle los pasos a aquella vieja utopía de la Confederación Antillana y que hoy subsiste como parte de la solución de nuestro problema nacional. En segundo lugar, me refiero a la que he llamado la utopía democrática que, como eco de aquel último proyecto político de Hostos para Puerto Rico, presagia una nueva forma de hacer política. La utopía caribeña En cuanto al primer punto, el de la utopía caribeña, ésta parece estar muy a tono con dos hechos presentes relativos a nuestro país y al destino de la región caribeña: (1) el creciente debate en Puerto Rico relativo al fenómeno nacional en momentos en que los campos se deslindan entre la anexión definitiva a los Estados Unidos y la constitución (¡por fin!) de algún tipo de república; y (2) la redefinición del papel del Caribe en el nuevo estado de cosas a nivel mundial que hoy llamamos la globalización. Ambas, en última instancia, son sólo dos manifestaciones de lo que sucesivamente hemos llamado colonialismo, neo-colonialismo, imperialismo, hegemonía norteamericana y-hoy-globalización. Parto de la premisa de que la anexión formal de Puerto Rico a los Estados Unidos por vía de la estadidad no es una opción abierta al país y de que cualquier otra solución que pretenda algún tipo de "asociación" con los Estados Unidos será inevitablemente transitoria. Parto de la premisa de que el país se encaminará, tarde o temprano, por sí mismo o empujado por los Estados Unidos, a un status independiente. Por lo tanto, el problema es qué pasará con un Puerto Rico independiente. ¿Cómo evitar que nos convirtamos en una república neocolonial en el Caribe junto a muchas otras bajo el dominio norteamericano? Este ha sido el dilema de la región caribeña desde 1898: es decir, como romper con la hegemonía norteamericana que se ha manifestado durante un siglo bajo la rúbrica conocida como neo-colonialismo y que hoy comienza a manifestarse bajo la égida de la llamada globalización. Se perfila el surgimiento de economías-mundo regionales, dentro del ámbito de la economía global, pero dominadas por determinados centros. El Caribe y la América Latina se constituyen en periferias del centro industrializado norteamericano. Lo que en el 1898 era el comienzo de la hegemonía norteamericana en el Caribe y América Latina, hoy es la economía-mundo regional donde los Estados Unidos son el centro y los demás periferia. Es en este contexto que la propuesta hostosiana de hace más de 130 años de una Confederación Antillana vuelve a cobrar significado o, mejor dicho, demuestra que no ha perdido vigencia. La Confederación Antillana constituye una solución que catalogo como "postnacional", tanto en el caso colonial puertorriqueño como en el caso del neocolonialismo en el Caribe. La integración caribeña y la formación eventual de la nación latinoamericana serían movimientos anti-sistémicos, es decir, anti-globalizadores, que van orientados al desarrollo de regiones y serían la única manera de: (1) evitar el dominio de los centros (especialmente los Estados Unidos) y (2) comenzar a desarrollar un proyecto humanista alternativo que convierta a la América Latina en el continente de la esperanza. Para Puerto Rico, la respuesta que nos da Hostos es una "solución post-nacional", en el sentido de que la constitución de la nación puertorriqueña como república independiente no es el objetivo final. La patria-nación no es, para Hostos, sino un punto de partida; el viaje es hacia una patria más grande, que muchos ya sentimos en una identidad caribeña en construcción, que Hostos y otros vislumbraron hace mucho tiempo, y también hacia la "patria inmensa" que ya había vislumbrado Bolívar mucho antes. Pero no es sólo una identidad caribeña en construcción lo que hemos estado presenciando durante los últimos 100 años. Es el nacimiento de una verdadera comunidad transnacional, gracias a las migraciones intrarregionales y hacia los Estados Unidos, los procesos de integración económica regional, la creación de la Asociación de Estados del Caribe, y hasta el desarrollo de foros de la sociedad civil del Gran Caribe. Se avanza en la dirección de la utopía inconclusa. La utopía democrática En cuanto al segundo punto, el de la utopía democrática, la propuesta hostosiana parece estar muy a tono con el déficit democrático de nuestra sociedad. La realidad política del país es una de excesiva politización partidista, donde los mecanismos decisionales electorales no deciden asuntos, donde la búsqueda del poder político se convierte en el norte inescapable de los partidos, donde los partidos deciden lo que la gente debería estar decidiendo en una democracia, o sea, lo que algunos llaman una partidocracia, y donde el único mecanismo disponible pero ineficiente que tienen los ciudadanos para controlar al gobierno son las elecciones. Vivimos en una sociedad que lo espera todo de los gobiernos (del de aquí y del de allá) y de los líderes de los partidos políticos y que históricamente ha tenido muy poca iniciativa para nada. La sociedad civil ha jugado un papel muy pobre en los mecanismos de acción colectiva. Mucha gente ni siquiera puede pensar en la posibilidad de que haya otra forma de resolver nuestros problemas (sea el del status o cualquier otro) que no sea a través de las estructuras partidistas. La verdad es que Hostos dio una solución a esto hace más de 100 años. Su concepto de poder social es verdaderamente revolucionario. Nos recuerda que poder social son las capacidades naturales que tiene cada municipio, provincia o nación para resolver sus cosas. Y que el Estado no es más que un aparato creado artificialmente para cumplir las encomiendas del poder social. Rechaza a los partidos políticos por su tendencia a sólo buscar el poder y conmina a los ciudadanos a desarrollar iniciativas desde abajo, a desligarse de las contiendas partidistas y a buscar el consenso. Nos da el ejemplo de una organización no partidista dirigida a educar al hombre sencillo en el ejercicio de sus derechos y a fomentar el desarrollo de iniciativas que reduzcan su dependencia de los líderes de los partidos políticos y del gobierno. Nos da el ejemplo de un mecanismo no partidista pero compuesto por personas de todas las tendencias políticas para intentar resolver el problema del status político. Nos sugiere un largo periodo de educación en los asuntos pertinentes antes de embarcarnos en un plebiscito, algo que todavía no hemos hecho en Puerto Rico, sino que nos contentamos con los carnavales audiovisuales que nos atosigan los partidos políticos en cada plebiscito. Nos sugiere un método de resolver asuntos llamado el compromiso o consenso: "esa política de acuerdo, de convenio, de pacto de transacción, en que cediendo un poco uno, se abandona por el momento un propósito irrealizable, para realizar otro más al alcance". Hostos en realidad se adelanta a nociones que responden hoy a la crisis de gobemabilidad del Estado moderno y a la llamada "democracia delegativa". Al contrario, el modelo hostosiano apunta más al modelo de "democracia participativa" que plantea precisamente una nueva forma de hacer política, que aspira a "superar el abismo hoy existente entre sociedad civil y sociedad política estableciendo dentro del mismo sector público la relación Estado-ciudadanía". Se trata de que sea la sociedad, la nación, como soberana, la que realmente decida las pautas a seguir a través de un proyecto nacional; el Estado y los partidos políticos no deben establecer pautas; son simplemente gestores, encargados de darle concreción y poner en marcha ese proyecto. Se trata también de armar canales y mecanismos para hacer posible la participación de los más diversos sectores de la sociedad, fuera del cauce político. Estos--de nuevo en la onda hostosiana--han de ser mecanismos de concertación o consenso, fuera de la red partidista y de las instituciones estatales y donde la participación de ciudadanos informados y "educados", en el sentido de ser conscientes de su realidad, sea una "sin exclusiones", donde todo el mundo esté incluido. Se trata de un proceso que se inicia de abajo para arriba, desde la fuente misma del poder que, según Hostos, es el individuo y que, pasando por todas las instancias de naturaleza local y provincial, culmine en un proyecto nacional. Veo en el reciente resurgimiento de la sociedad civil puertorriqueña en general y en el caso de Vieques en particular, "ecos hostosianos" (para usar una feliz frase de Don Pepe Ferrer Canales). El caso de Vieques-quizás todos coincidamos-es un caso especial. Significa no sólo el rechazo del modelo partidista-a quien culpan precisamente de la situación viequense-sino un verdadero apoderamiento-en una demostración de democracia radical-participativa-de una situación por un liderato colectivo. Se trata también de demostrar que el verdadero poder es de abajo-y no en forma simbólica dando un voto cada cuatro años, algo que sólo perpetúa el dominio (y empleo) de algunos líderes-y que se ejerce tomando parte en los procesos decisionales de una comunidad que se ha informado y educado a sí misma, en un proceso de auto-ayuda. "Individuo o pueblo-sentenció Hostos-sólo el que se ayuda a sí mismo, será salvo". Vieques significa que no son los "líderes" de los partidos (ni siquiera los que visitan o acampan en Vieques) los que provocan la transformación social, sino la gente misma tomando directamente la dirección del proceso en sus manos, educándose en el proceso. Vieques es el vivo ejemplo de una "política sin poder". La desobediencia civil es "política sin poder". No es necesario tener el poder para detener el bombardeo de la Marina. Basta con decidir colectivamente, en consenso, "ni un tiro más" para que, mágicamente, se produzca. Vieques es prueba de que el poder, definitivamente, se construye. ¿Qué lección aprendemos de todo esto? ¿Qué significa Hostos en el contexto viequense de nuestros días? Tengo dos respuestas a esta pregunta: (1) Vieques podría significar el comienzo de una sociedad civil activa, con iniciativas para ejercer el poder social; (2) Vieques podría significar el comienzo de un consenso nacional puertorriqueño. Esta es la única cara de un futuro alternativo que Puerto Rico nos presenta hoy. Se trata de educar y apoyar a la sociedad civil para que reasuma el papel y el poder que le han quitado, de que recobre su iniciativa y de que pierda su dependencia de los que están en el poder, para que se apodere de sus comunidades y de todas las instancias de las que sea capaz (como pedía literalmente Hostos: "que las generaciones posteriores se apoderen de todos los recursos que la libertad pone en manos del país"), de que "construya" un poder social ante el cual los partidos políticos y el gobierno sólo puedan, en verdadera actitud democrática, rendirse, no retar e imponer; para que la participación y el consenso sean la norma en todas las instancias de nuestra vida social; que sea posible definir un proyecto nacional que nos lance al futuro; que, en última instancia, sea posible un renacer de la sociedad y la democracia puertorriqueñas. "De ese modo... -concluye Hostos- [habremos] hecho por el renacimiento de la vida en Puerto Rico, más que todos los partidos políticos y que todos juntos, los llamados hombres políticos de acá, de allá y acullá." Sueños en realidades En definitiva, Hostos no sólo es un pensador para la realidad de nuestros días, sino que ha demostrado su carácter combativo y persistente. Es como si, aún en el momento presente, permaneciera insepulto, cual Cid Campeador, en el fragor de la batalla. O como el buen sembrador que regresa para recoger su feliz cosecha. Y en esta batalla, su gran contribución ha sido su ejemplo y sus ideas, esas mismas utopías inconclusas. Como afirmara Luis Suárez, un colega cubano, "Para convertir los sueños en realidad, primero hay que transformar la realidad en sueño". Ha sido precisamente esa-"transformar la realidad en sueño"-la gran tarea que debemos a Hostos. Aunque incorrectamente se bautizara a sí mismo como un "ideólogo inofensivo", sus utopías inconclusas tienen hoy el potencial de transformar la realidad. Son un grito de batalla para la continuación de proyectos sin realizar. Nuestra tarea ahora es la de convertir sueños en realidad, en utopías posibles. El tiempo que haya pasado y el que falte por pasar, no importa. Dijo el mismo Hostos: Los momentos pasan; pasan por ellos los hombres: pero siempre llega el día de la victoria para la justicia. Que no lo vea el que por ella ha sucumbido, eso ¿qué importa? El fin no es gozar de ese día radiante; el fin es contribuir a que llegue ese día. El día de la victoria para la justicia está cerca. Y la contribución de nuestro Hostos debe estar hoy más clara que nunca. Gracias.
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Manifiesto hostosiano sobre la educación
"El patriotismo no es solamente esa virtud heroica que en las angustias de un pueblo brota inopinadamente de la superficie, del medio o del fondo de las sociedades; es también ese anhelo de ser útil al pueblo de que se forma parte; esa cólera que se siente cuando se ve el mal general; ese trabajo interior que hace en nosotros el afecto nacional, y que, llevándonos en alas del deseo, despiertos y dormidos nos hace soñar constantemente en el bienestar, encarnado en nosotros, del suelo en que nacimos". Eugenio Ma. de Hostos La educación en nuestro país necesita un golpe de timón que cambie el rumbo en que se encuentra. El olvido y la tergiversación de nuestra historia, de nuestros valores, de la moral social, son factores que han trastocado la formación de nuestros niños y niñas, y han contribuído a producir hombres y mujeres desorientados y confundidos que en ocasiones atentan contra su propia existencia. Esto se manifiesta en una crisis colectiva en la que hay madres y padres que atacan a sus hijos, hay hijos que agreden a sus progenitores, estudiantes que agreden a sus maestros y vecinos que actúan contra sus vecinos. Todo ello es una expresión constante de falta de solidaridad y desprecio a los valores que enaltecen la convivencia y el respeto por la vida. El país requiere una revolución educativa que siente las bases para que el pueblo puertorriqueño se reúna en un proyecto histórico y patriótico. Es necesario un Departamento de Educación que reoriente sus energías hacia un ser humano solidario, con sueños y aspiraciones colectivas, con valores superiores al individualismo, la dependencia, el consumismo desmedido y la superficialidad. Hay que vincular nuestro currículo escolar con la vida cotidiana, crear un proyecto de pueblo y de reconstrucción nacional fundamentado en la ética del trabajo y la justicia social, que descansa a su vez en el derecho de todo ser humano a un techo seguro, a la educación de calidad y a desarrollarse de forma integral en las artes y las ciencias. Todos y todas tenemos derecho a recibir educación en salud, desde la fase deportiva hasta la mental, promoviendo el mantenimiento de la salud como un objetivo primordial en nuestras escuelas. Con la visión de desarrollar ese hombre y mujer comprometidos con el bien común y desalentar la diseminación de la violencia en nuestra sociedad, del individualismo, la falta de solidaridad y el trastoque de nuestros valores sociales más preciados, el Congreso Nacional Hostosiano en unión a la Federación de Maestros de Puerto Rico, se dispone a presentar una propuesta de legislación para un nuevo currículo escolar enmarcado en las enseñanzas hostosianas del conocimiento humanístico, universalista, basado en el reconocimiento de los derechos fundamentales de nuestro pueblo, con un particular énfasis en los marginados, los oprimidos, las mujeres, niños y niñas, y los trabajadores en general. Es necesario que este currículo fomente el amor y el respeto a la naturaleza. Nuestro archipiélago tiene una capacidad limitada para asimilar los golpes y abusos que le han sido propinados por administraciones insensibles y el afán desmesurado por el lucro desarrollista. Decía Hostos: "La naturaleza es una madre cariñosa, siempre dispuesta a calmar nuestra agitación, a endulzar nuestra amargura". Nuestra propuesta es la de una revolución académico-cultural que no se limite a enseñar a nuestros jóvenes a leer y a escribir, a sumar y a restar, sino a formar seres humanos libres, patrióticos y solidarios. Para encauzar un proyecto de tal envergadura, proponemos: -Rediseñar la filosofía educativa y el currículo escolar de modo que ambos reflejen un compromiso pedagógico con la comunidad puertorriqueña. -Reeducar a los maestros y maestras en la visión y misión pedagógica del nuevo currículo puertorriqueñista y patriótico. Promover la ética del trabajo, la moral social, la autoestima y el valor de nuestras capacidades como pueblo, fundamentadas en la visión hostosiana de la educación. -Fomentar la creación de un currículo caribeño que contribuya a fortalecer nuestros valores, nuestra identidad y los lazos culturales y diplomáticos que nos unen con nuestros pueblos vecinos. -Otorgar un mayor espacio en el currículo a la enseñanza de la historia de Puerto Rico tanto en los grados elementales como durante todo la experiencia académica de nuestros estudiantes, incluyendo el nivel universitario. Viabilizar el uso del español para la enseñanza de las ciencias y la tecnología, proveyendo al Sistema de Educación libros de texto en español, nuestro idioma natural, adecuados a nuestra realidad nacional. De esta manera eliminamos la barrera del idioma en el proceso de aprendizaje de estas complicadas materias, al facilitar la comunicación entre maestro y estudiante en el binomio enseñanza-aprendizaje. -Combatir la alta tasa de analfabetismo en la Isla, así como el analfabetismo funcional mediante la creación de proyectos de educación popular. -Desalentar la competencia desmedida y el individualismo en nuestras escuelas y sustituirlo por el trabajo colectivo, la solidaridad y la ayuda mutua. -Sustituir el castigo y las medidas punitivas por el diálogo y la toma de conciencia de la responsabilidad social del estudiante. Fomentar el que se asigne una mayor cantidad de fondos y recursos dirigidos a atender las necesidades de la población que tiene problemas de aprendizaje y programas para atender las necesidades de educación de niños y niñas con necesidades especiales. Fortalecer las Escuelas Vocacionales para darle la oportunidad a nuestros jóvenes de aspirar a una vida independiente fomentando proyectos de autogestión. -Crear proyectos educativos para la población penal, la cual por motivo de las desigualdades sociales, falta de atención y de oportunidades, tiene menor escolaridad que la población general. -Desalentar en nuestra televisión los programas basados en la violencia, la agresión y el crimen. Utilizar los medios de difusión pública para educar y afirmar nuestros valores e historia. -Promover legislación para que los fabricantes y distribuidores de juegos y videos describan en la etiqueta el contenido y la esencia del juego. De esta manera orientar a los padres sobre "juegos" que se basan en "matar" al contrario, "destruir" al adversario, y aquellos que fomentan el individualismo, el discrimen y la traición. Siglos de desinformación y deformación histórica hacen de esta revolución educativa una tarea muy difícil, pero no menos urgente y necesaria. Nadie está satisfecho con el estado en que se encuentra el país, con la deserción escolar, con la falta de motivación y autoestima de nuestros jóvenes, con la dependencia sicológica y material -a veces real, a veces fabricada- en que nos han colocado los gobiernos del pasado, con la violencia callejera, con la criminalidad. Debemos preguntarnos ¿Por qué las drogas y la criminalidad han encontrado terreno fértil en Puerto Rico? ¿No tiene marcha atrás el estado de deterioro social en que nos encontramos? En el Congreso Nacional Hostosiano, así como en la Federación de Maestros y en amplios sectores de la sociedad civil nos resistimos a aceptar que el daño es irreversible. Nos disponemos a aportar nuestro esfuerzo y talento a detener ese deterioro social y emprender un nuevo camino. El camino del compromiso social, de la afirmación patriótica y del desarrollo pleno de nuestro mejor recurso natural: el recurso humano. Después de todo, un pueblo con su moral y autoestima en alto, seguro de sus capacidades y motivado con una clara visión de futuro, es el mejor escenario para construir la Patria que queremos. 1 de enero del 2001. http://www.redbetances.com
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"Si mi vida llegara a ser tan importante
que se justificara algún día escribir sobre ella, habría que empezar diciendo: Nació en la La Vega, República Dominicana, el 30 de junio de 1909, y volvió a nacer en San Juan de Puerto Rico a principios de 1938, cuando la lectura de los originales de Eugenio María de Hostos le permitió conocer qué fuerzas mueven, y como las mueven, el alma de un hombre consagrado al servicio de los demás". Juan Bosch
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