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La Comay en el siglo 18
![]() Por: Roberto Rexach Benítez Edición del 27 de abril de 2006 Acostumbro sumergirme en crónicas de pasados siglos cuando el presente despide aromas de pacholí del monte. La intriga y el chismorreo han sido entretenimientos desde tiempos del Cromañón y ayudan a comprender el carácter de los pueblos civilizados e incivilizados del planeta. Entre un bosquimán y un francés, digamos, no existen diferencias esenciales. ¡Yep!.. Si "de herencia le viene al galgo ser rabilargo", entonces no cabe duda que el bochinche debe ser el lado sabroso de la historia universal, americana y borincana. ¡Qué mucho nos gusta darle a la sin hueso a los seres humanos! Nos divierte más que coítre al conejo. En tiempos de los mil setecientos, Puerto Rico era menos que el Barrio Roncador de Utuado. ¡Sí, señora! ¡Muchísimo menos! En to’itita la Isla --de Aguadilla a Maunabo y de Fajardo a Cabo Rojo-- vivían apenas cinco mil personas. Una se llamaba Miguel Enríquez. Enríquez debe haber sido el segundo o el tercer personaje identificado como boricua por cronistas de los siglos siguientes al inicio de la colonización en 1508. Pocos años antes que él, por los 1650, hubo otro, el cura Torres Vargas. A éste se le acredita una historia de la Isla en tiempos del Obispo anonimista López de Haro ¡Vate! ¡Qué obispito! Molesto por la pobreza de su miserable diócesis, el toledano dedicaba tiempo a escribir poesías, que no firmaba con su nombre, donde ponía como "chupa de dómine" a la feligresía que pastoreaba. Era, a decir verdad, peor Obispo que poeta. Dejemos el chisme episcopal a un lado y regresemos al chisme de Miguel Enríquez. Resulta que 150 años después de comenzar la colonización aparecieron los primeros boricuas en la historia. Si alguno se hubiera colado antes que el Cura y el Corsario debe haber sido como extra no identificado en relatos donde héroes y villanos eran españoles o naturales de Méjico o Perú. Por ejemplo, el Conquistador Ponce de León, el Gobernador Lando, que mandó a cortar las patas a colonos que intentaran fugarse de la Isla; o el Obispo Francisco Padilla, que quiso proporcionarle escuelas a los niños de Borinquen. El Mulato Enríquez era hombre de pelo en pecho. Era zapatero, pero tenía aspiraciones náuticas. De algún medio se valió para adquirir un barco, lo armó con cañones por los dos costados y solicitó del Rey una patente de corso. La patente lo autorizaba a ejercer el corso en alta mar, a asaltar navíos de naciones enemigas y a quedarse con la mitad del botín logrado en el asalto. Corsario era un pirata con permiso pa’robar. El Francis Drake boricua se hizo a la mar, cañoneó las naves que encontró a su paso y dividió a "güitimitad" los beneficios de sus primeras correrías con el Rey. Y después de las primeras, vinieron las segundas, las terceras y un buen día comprobó que tenía, aparte de una flotilla de naves corsarias, más doblones, pesos, reales y maravedíes que lo que podía contar. Además de riquezas sin cuento, poseía título de Caballero y reconocimiento como Capitán de Mar y Guerra de la Armada, conferidos por Su Majestad, el Rey. Miguel Enríquez era católico devoto. Adquirió una vasta cultura gracias a la Iglesia y mostró su agradecimiento con donaciones para escuelas donde se enseñara a los niñitos a leer, escribir, contar y santiguarse. Además de sostener filantropías, su cuantioso capital le permitió establecer empresas que dominaron los negocios en su época. Pasó, pues, lo que frecuentemente ocurre en comunidades donde la riqueza ajena, en lugar de emulación, suscita envidias y resentimientos. ¡Yep! "La persona más importante que dio la Isla en el siglo 18", que "llenó con su vida y obra el primer tercio de la centuria", según explica Angel López Cantos, historiador, se convirtió en el individuo más odiado por la elite de la Barataria. "Fue atacado con saña y sin piedad... hasta el punto de haber sido encarcelado en varias ocasiones. Su última hora le llegó en el Convento de Santo Tomás, donde se había refugiado para evitar de nuevo la prisión". Puerto Rico necesitaba cronistas entrometidos como "La Comay" en el siglo 18. "Kobbo" Santarrosa habría amontonado una fortuna más considerable que el Corsario boricua Miguel Enríquez. ¡Imagínese usted a la vieja deslenguada explotando el bochinche de los "blanquitos" de arriba contra el "mulato zapatero" que pretendía igualárseles!... ¡Zapatero a tus zapatos! "¡Ultima hora! ¡Ultima hora! Mi corresponsal 00 siglo 18 me acaba de enviar copia de una carta que los blanquitos de San Juan acaban de enviarle al Rey por Carabela Express. ¡Qué peo se le ha forma’o al mulato-zapatero por igualado! Escuche lo que dice la elite: "Los moradores de esta Isla, postrados ante el soberano cicote de Vuestra Majestad, ponemos ante su real noticia que nos encontramos en las últimas congojas, experimentando la ingratitud de la soberbia con que nos persigue el capitán de mar y guerra Miguel Enríquez. Se ha engrandecido con las muchas honras que Vuestra Majestad le ha hecho y con el caudal que en sus tiendas está vendiendo y que introduce continuamente de contrabando con sus embarcaciones. Vende públicamente y sin temor alguno por tener todos los Ministros a su favor. "Por no haber otra tienda que la suya, la necesidad nos obliga a comprar a alto precio para poder cubrir humildemente nuestras carnes. Miguel Enríquez es la causa de nuestra desdicha. Pretende que le rindamos todo obsequio que su soberbia le da a entender sin considerar que es un pobre mulato y zapatero. Nos ataca con saña porque no queremos dejarnos avasallar. Somos hombres honrados de primera clase de esta ciudad". Con Obispos anonimistas como don Damián y gente de primera clase como los enemigos del mulato-zapatero, la Comay tendría temas y "rating" para largo rato. En efecto, desde el tiempo de los cromañones, el chisme ha sido para el hombre lo que coítre p’al conejo.
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In the beginning the Word already existed. The Word was with God, and the Word was God. He was in the beginning with God. He created everything there is. Nothing exists that he didn't make . - John 1:1-3In Arabic click here: John 1:1-3 ![]() There is only one LORD - JESUS. ![]() NEVER FORGET WHY WE FIGHT! ![]() Manuel Alonso desde el jurutungo de Bairoa y PITIYANQUI de clavo pasao Manuel Alonso: the "proud" Puerto Rican AMERICAN hillbilly in the Bairoa boonies |
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