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Old 5th August 2006, 11:12
EL_BORICUA EL_BORICUA is offline
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The battle we WON!!!

Recordemos la batalla que ¡ganamos!
Por: Juan M. García Passalacqua
Analista político

En medio de tanta celebración fatula la semana pasada, el próximo miércoles 9 de agosto debemos conmemorar oficialmente ese día —en La Trincher de Asomante. ¿Dónde? Toda esa semana se celebrará, en el Barrio Pulguillas en la carretera 14 entre Coamo y Aibonito, el triunfo de nuestra afirmación nacional en 1898. Angel Collado Schwarz habló brillantemente hace dos semanas en Barranquitas, y coincidiendo con su idea, fuimos (mi esposa y yo, hijos y nietos), a honrar el obelisco en honor de Frutos López. ¿Quién? Si usted no sabe, es hora de que sepa. Lea.

Hagamos una historia escondida. El 12 de mayo de 1898 el Almirante estadounidense William Sampson bombardeó a San Juan, creyendo que los puertorriqueños nos rendiríamos como había hecho la capital Manila de las Filipinas, al haber sido bombardeada. Pero… hasta el líder anexionista José Celso Barbosa cruzó la bahía para atender a los heridos por el bombardeo.

Luego de la triste vergüenza del 25 de julio del 2006, hay que hacer claro que la invasión no debe celebrarse nunca más. Puerto Rico nunca se rindió en la invasión de 1898. Sépanlo.

El 5 de agosto de 1898 en la mañana, el Mayor General de la fuerza invasora estadounidense James H. Wilson al mando de una columna de 3,417 hombres, tres baterías de cañones y una ametralladora Gatling, comenzó a desfilar por la carretera desde Ponce hacia el pueblo de Coamo en camino a Aibonito, el tope de la Cordillera Central. El 7 de agosto la columna estadounidense había llegado al río Descalabrado, cerca de Coamo. Y se hizo historia.

El 9 de agosto, hace 108 años, un destacamento de sólo 250 hombres –en mayoría voluntarios puertorriqueños- le cerró el paso a los estadounidenses, por primera vez en la invasión, en la carretera a la salida del pueblo de Coamo hacia Aibonito. Así los detuvimos.

Esa madrugada al salir el sol, mi abuelo materno que entonces tenía veinte años, fue invitado por el Comandante Martínez Illescas y su lugarteniente Frutos López (casado con una boricua y con tres hijas puertorriqueñas), a fumarse con ellos en la acera de la casa del Alcalde de Coamo, lo que le dijeron a mi abuelo sería "su último cigarrillo". La tropa norteamericana, como lo esperaban Illescas y Frutos López, subió por el cauce del río hasta la carretera, y se libró esa mañana una verdadera Batalla de Coamo. Así me la contó —con orgullo— mi abuelo, que la vio.

Los más de 3,000 estadounidenses, al mando del Brigadier General Oswald Ernst, abrieron fuego contra los 250 defensores, y mataron a Martínez Illescas y a Frutos López (cuya tumba, casi olvidada por otros pero no por mí, yace cerca de la de mi abuelo en el cementerio de Coamo). A la salida de Coamo, gracias a la iniciativa de una alcaldesa anexionista razonable y a instancias en 1998 de este analista, se ven hoy los muy cuidados y elegantes dos obeliscos en honor a Illescas y a Frutos López, a ambos lados de la carretera. Es un lugar de orgullo nacional.

En la Batalla de Coamo, los defensores de nuestra patria perdieron 16 muertos y heridos, y 170 fueron hechos prisioneros. Ocurrió esa tarde un hecho insólito. El General estadounidense creyó que la casa del Alcalde (hoy Museo de Coamo) era un hotel, y se sentó en su comedor muy a sus anchas, a esperar los caballos que traían los cadáveres de Illescas y de Frutos López. El Alcalde le ofreció celebrar un sarao esa noche para festejar la llegada de la tropa invasora, pero el General rechazó la idea, y en vez, se sentó a dictar una carta (que aún existe) a la viuda de Illescas, honrando la valentía de los que prefirieron la muerte antes que la rendición. Así pasó.

Mientras tanto, el restante medio centenar de defensores, se replegaron por la carretera hacia las alturas de Aibonito, hasta donde llegaron y se unieron al resto de la tropa defensora. Los nuestros fueron perseguidos por la caballería de Nueva York al mando de Ernst. Pero, lean la nueva historia oficial del Departamento de Defensa de Estados Unidos (Iván Musicant, Empire by Default: The Spanish-American War and the Dawn of the American Century, Holt & Co., New York, publicada 100 años después en 1998, págs. 534-538). Ahora, los americanos dicen que fueron "detenidos" por el fuego de artillería que les llovió encima desde lo que se conocía –entonces y ahora- como La Trinchera de Asomante. Detenidos por nosotros –dicen ellos ahora.

Ahora ellos quieren que celebremos que nosotros detuvimos la invasión a Puerto Rico. Sin embargo, en ese momento preciso, llegó a las manos de la tropa invasora un telegrama informando que España se había rendido a los Estados Unidos de América. Que conste aquí. Si usted se decide hoy a visitar el pueblo de Coamo y sigue la carretera hasta La Trinchera de Asomante, se dará cuenta de cómo y por qué -–nosotros ganamos en 1898. Invito a que lo hagan.

En un remoto barrio de Aibonito, al tope de la Cordillera Central, pasarán por un grupo de viviendas modernas con lujosos automóviles estacionados en sus aceras, y podrán situarse precisamente al borde de La Trinchera. Desde allí –como he hecho yo con mi esposa—podrán ver, miles de pies más abajo, la carretera que serpentea subiendo el borde de la Cordillera. La vista es clara, y no hay nada que impidiese entonces, o que impida hoy, que los defensores en La Trinchera de Asomante pudieron rechazar el ataque de la columna invasora, pues no hay manera de bombardear desde abajo hacia el tope, y sí lo hay de descargar fusilería desde el tope hacia la carretera que serpentea desde abajo. Y así fue que ocurrió aquel día que –yo por lo menos—conmemoré ayer, y conmemoraré siempre. Otros han querido esconder esa victoria. ¿Y ustedes?

La historia se describe con narraciones y con símbolos. Esta historia –de ésa nuestra victoria– merece conocerse por las futuras generaciones, y merece además tener un símbolo vivo y eterno. Maurice Ferré (estadista) y Angel Collado Schwartz (economista) han dicho ya que somos una nación. Ahora –como dijo Angel—en camino a nuestra soberanía como el único sendero digno para Puerto Rico, un día expropiaremos la cuerda en La Trinchera de Asomante para erigir allí un Monumento a la Victoria en que ondee –sola— la monoestrellada de Puerto Rico. Prometido.





















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Old 5th August 2006, 12:53
Yujike Yujike is offline
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Join Date: Nov 2003
Posts: 1,595
Bonita historia, escritor....Hmmmmmm

Muy bonita la historia El_Boricua, ya la conocia desde mis dias de estudiante en la UPR. Pero este tipo Passalaqua no tiene ninguna credibilidad y si un historial de comelon y asimilista guillao de independentista ( un melon?).
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