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MANIFIESTO ESTADISTA PUERTORRIQUEÑO
-------------------------- Cuando en el transcurso de los eventos humanos se hace necesario apuntar un dedo acusador a una Nación que por más de dos siglos ha sido un faro de Libertad, Esperanza y Progreso para todos los pueblos del mundo; y cuando se hace necesario exponer graves inconsistencias en el comportamiento de esta Nación, como por ejemplo, la negación de parte de ésta de derechos y libertades esenciales a una porción considerable de su población, con el claro propósito de que al revelar la existencia de esta enfermedad se evite un cáncer de contradicciones que ponen en precario el alma misma de esta Nación — entonces recae sobre aquéllos de entre nosotros que sufren esta injusticia, sobre aquéllos de entre nosotros que ven la clara realidad, la responsabilidad de explicar a esa Nación y al mundo entero, las razones que mueven nuestra protesta, nuestro reclamo de justicia y nuestras acciones. Por más de 100 años las islas de Puerto Rico han estado bajo la dominación de los Estados Unidos de América. Recordemos que cuando las tropas de este país arribaron al litoral puertorriqueño el 25 de julio de 1898, lo hicieron bajo el estandarte de la Libertad, con una promesa a flor de labios de extender las bendiciones de la Democracia a un pueblo largamente oprimido. Hasta el día de hoy, para los ciudadanos americanos de Puerto Rico, que son herederos de esta promesa, ésta permanece sin cumplir. Cuatro grandes principios alientan nuestra protesta y nuestra resolución: Primero, que el sistema democrático es fundamental para la vida de la comunidad puertorriqueña; Segundo, que entendemos por sistema democrático aquél donde la voluntad del pueblo es la fuente del poder público, donde el orden político está subordinado a los derechos del hombre y donde se asegura la libre participación del ciudadano en las decisiones colectivas; Tercero, que consideramos factores determinantes en nuestra vida la ciudadanía de los Estados Unidos de América y la aspiración a continuamente enriquecer nuestro acervo democrático en el disfrute individual y colectivo de sus derechos y prerrogativas; la lealtad a los postulados de la Constitución Federal; la convivencia en Puerto Rico de las dos grandes culturas del hemisferio americano; el afán por la educación; la fe en la justicia; la devoción por la vida esforzada, laboriosa y pacífica; la fidelidad a los valores del ser humano por encima de posiciones sociales, diferencias raciales e intereses económicos; y la esperanza de un mundo mejor basado en estos principios. Cuarto, que nosotros consideramos los anteriores principios como las metas verdaderas de una sociedad ilustrada y liberal; que estos principios deben de aplicarse consistente, coherente y universalmente, por siempre jamás, sin distinción de raza, nacionalidad, origen, lengua, religión y otros rasgos humanos, tanto de parte de los Estados Unidos hacia Puerto Rico, como de los ciudadanos americanos de Puerto Rico en sus relaciones mutuas. Nuestro argumento principal estriba en que cuando una forma de gobierno se comporta de manera destructiva hacia los anteriores principios; o cuando esta forma de gobierno aplica estos principios de manera parcializada y selectiva según criterios raciales, nacionales, étnicos, etc.; o cuando esa misma forma de gobierno ataca esos principios mediante una lánguida indiferencia — pertenece al pueblo el derecho de alterar dicho sistema de gobierno, o de abolirlo finalmente. Nosotros, siendo americanos, creyentes firmes en la capacidad de la democracia americana para renovarse a sí misma, conscientes de que otros miembros de la hermandad puertorriqueña buscan simplemente la abolición de todos nuestros vínculos con la Metrópoli, a diferencia de éstos buscamos alterar la relación que existe entre los Estados Unidos de América y Puerto Rico, para transformarla en una respetuosa a los valores democráticos y a nuestro derecho a la autodeterminación. Nos anclamos en las grandes vertientes históricas de reforma y mejoras que han hecho de los Estados Unidos de América un taller de la democracia en perpetua construcción: en el espíritu del 1776 que reconoció que todos los hombres nacen iguales, en el movimiento abolicionista del siglo XIX que eliminó la esclavitud; en el movimiento sufragista femenino y en el movimiento de derechos civiles que terminó en el desmantelamiento de las estructuras racistas en este país. Confiamos plenamente ante Dios, el Mundo y la Historia que los Estados Unidos de América proveen el ambiente y las condiciones propicias para alcanzar justas soluciones democráticas para nuestros agravios y garantizar a los puertorriqueños nuestro progreso material y cultural. Porque la Historia ha sido testigo de que el tratamiento dado a Puerto Rico por los Estados Unidos de América no ha sido siempre uno de liberalismo ilustrado ni uno siempre caracterizado por la aplicación consistente de los valores democráticos más altos. Antes bien, este tratamiento se ha caracterizado por ser uno de experimentación azarosa, uno de timidez, o uno de indiferencia. Como ejemplos de estos agravios destacamos los siguientes: Los Estados Unidos de América, tras anexar a Puerto Rico al término de la Guerra Hispanoamericana, juzgando a los puertorriqueños demasiado inmaduros para gobernarse a sí mismos y negándose a trabajar con el liderato criollo, escogió gobernar a la Isla a través de políticos carecientes de las destrezas administrativas necesarias para gobernar y que no tenían el bien de la Isla en mente; Su Corte Suprema le dió sanción legal a una nueva clase de entidades territoriales, dotando al Congreso de los Estados Unidos el poder de eximir a Puerto Rico de legislación uniforme y colocando a la Isla bajo su poder directo; Esta misma Corte Suprema definió a Puerto Rico como propiedad de los Estados Unidos no incorporada a su territorio nacional íntegro, de manera que Puerto Rico pertenece a los Estados Unidos pero su territorio no forma parte de los Estados Unidos. Esto ha sido el origen del conflicto de identidad y duda que ha aquejado a los puertorriqueños por más de un siglo; Los Estados Unidos, durante los primeros 30 años de administración territorial, aplicaron una política de asimilación lingüística y cultural forzada, algo incompatible con los más altos ideales democráticos y con el derecho a la autodeterminación de los pueblos; Su Congreso otorgó la ciudadanía americana a los puertorriqueños, pero ha fracasado o evitado ponerlos en la vía hacia la igualdad de derechos y de responsabilidades compartidas que disfrutan nuestros conciudadanos en el resto de la Nación; La relación política actualmente existente entre Puerto Rico y los Estados Unidos le permite al Congreso de este último aplicarnos un impuesto de dos tipos sin la concurrencia de nuestros representantes legítimos ni de nuestro asentimiento formal. Lo hacen mediante la imposición de gravámenes monetarios a las corporaciones americanas establecidas en Puerto Rico y mediante la colección de otros impuestos y arbitrios, mientras que sólo recibimos la mitad de los beneficios que nos corresponderían de ser estado de la Unión. Y el otro gravamen es uno de sangre, impuesto a nuestros hijos e hijas que han sido o podrán ser reclutados para ir a combatir en guerras declaradas por un Congreso en donde carecemos de representación, dirigidas por un Ejecutivo a quien no elegimos, sometidos a una Corte Suprema cuyos miembros nunca han sido confirmados por nuestros representantes legítimos. Estas políticas desacertadas, inconsistentes y hasta antiamericanas han creado en las mentes de los ciudadanos americanos de Puerto Rico una actitud de desfallecimiento, cinismo, desespero y falta de confianza en un futuro colectivo entre los dos pueblos; Ese desfallecimiento colectivo origina un éxodo masivo de puertorriqueños hacia la Metrópoli en busca de esos derechos políticos y económicos que nos son negados en nuestra tierra natal, u origina y alimenta un espíritu de desafío y rebelión en una minoría ruidosa, quienes buscan resolver nuestra situación a través de la violencia y de métodos antidemocráticos; Que por todo esto, los Estados Unidos de América son parcialmente responsables de que exista un ambiente de desasosiego, paralización económica y erosión de la paz social en Puerto Rico. Ante estas injusticias hemos reclamado una y otra vez soluciones a nuestros problemas, siempre en términos bien humildes y sumisos; pero nuestras peticiones han sido contestadas o con más agravios o con crasa indiferencia. Por lo tanto, nosotros los subscribientes, en nombre de el pueblo de ciudadanos americanos de Puerto Rico, a través de este Manifiesto Estadista Puertorriqueño, reclamando inmediato desagravio y atención a nuestros problemas, formal e inequívocamente, Demandamos: Que los Estados Unidos de América cumplan con sus ideales fundacionales y enfrenten su responsabilidad histórica reconociendo el derecho de los ciudadanos americanos de Puerto Rico a su soberanía y a su autodeterminación; Que el Congreso de los Estados Unidos de América, teniendo presente el fin del régimen colonial secular, inmediatamente y sin demora provea opciones estatutarias claras, concisas y precisas, entre las cuales los ciudadanos americanos de Puerto Rico puedan escoger libremente; Que este mismo Congreso se comprometa a honrar la selección hecha por los ciudadanos americanos de Puerto Rico, cualquiera que sea; Que cuando los ciudadanos americanos de Puerto Rico elijan ser un estado federado, unido y soberano, el Congreso de los Estados Unidos honren esta elección inmediatamente y sin demora, sin imponer condiciones pesarosas e insensatas; Que este mismo Congreso otorgue a los residentes de Puerto Rico una transición a la estadidad que sea justa y equitativa; Que para alcanzar esta meta, el Congreso de los Estados Unidos, inmediatamente y sin demora, tome los pasos necesarios para efectuar nuestra completa integración social y económica con el resto de la Nación. Nos Proponemos: Aceptar nuestra parte de responsabilidad y culpa por el ambiente actual de inseguridad social, cinismo e indecisión reinante en Puerto Rico, y a aceptar plenamente nuestra responsabilidad histórica de cambiar el status quo; Recordar, incomodar y exigir de los Estados Unidos de América, a través de todas sus ramas de gobierno, que enfrenten su responsabilidad y que se formule una solución definitiva e irreversible del problema del status político de Puerto Rico; Trabajar sin descanso y con tesón para que la estadidad sea la única solución reconocida aceptable para nuestra condición de ciudadanos americanos; Elevar nuestro reclamo por la estadidad, soberanía e igualdad ante cualquier foro nacional o internacional que nos conceda una audiencia; Retar, repudiar y rechazar ante todo foro nacional e internacional, la vil y despreciable mentira de que la estadidad no es una fórmula descolonizadora válida y digna para los puertorriqueños; Oponernos a todo proceso de "Traspaso de Poderes" que conlleve la disolución de los vínculos legales, constitucionales y ciudadanos existentes entre Puerto Rico y los Estados Unidos. Mantenemos que la solución del problema estatutario de Puerto Rico deberá de buscarse dentro del contexto provisto por la Constitución de los Estados Unidos, y en los precedentes sentados por la jurisprudencia federal que sean pertinentes a nuestro caso. Entendemos que el proceso de "Traspaso de Poderes" tal y como lo define el sector separatista isleño y como le fue vendido a la Organización de las Naciones Unidas por países cuyos habitantes carecen de libertades políticas y económicas fundamentales, es un proceso viciado y parcializado hacia la independencia política. Ese proceso no nos ofrece solución seria alguna ya que nos margina como grupo político y soslaya la base misma de nuestros reclamos de estadidad, igualdad y soberanía. No toleraremos de ninguna manera que se imponga esta farsa como solución legítima y verdadera a los ciudadanos americanos de Puerto Rico. Trabajar en solidaridad con otros americanos de ascendencia puertorriqueña, nacidos y/o localizados en la Metrópoli, compartir nuestros problemas, y coordinar una acción común a través de todos los niveles de gobierno y en todas nuestras comunidades; Ser una potente voz para otros ciudadanos americanos de ascendencia hispana carecientes de una, sea en las aulas de gobierno o dentro de los partidos políticos nacionales, ya que su lucha es nuestra lucha y nuestra lucha, aunque muchos de ellos no lo sepan todavía, es su lucha también. Fomentar un ambiente de paz y entendimiento mutuo entre nuestros pueblos, sin distinción alguna, y rechazar y condenar toda palabra o acción dirigida a separarnos. Nos Comprometemos a: Informarnos, educarnos y a envolvernos políticamente, a conocer nuestra historia tanto como puertorriqueños como americanos, sapientes tanto en inglés como en español, con argumentos siempre listos para defender la Verdad y desconcertar a nuestros oponentes ideológicos; Adherirnos a los niveles más altos en el debate público, sin apelar al miedo, sin prometer más mantengos, sin recurrir a lenguaje soez o a ataques personales para promover nuestra causa; Adherirnos a los más altos niveles de ética y de trabajo en el servicio público, en todo puesto de confianza en el gobierno, en la industria y en los negocios. Trabajar sin cesar y sin descanso hasta que nuestra causa prevalezca. Pidiendo: La ayuda de Dios Todopoderoso y la ayuda de todos los hombres y mujeres de buena voluntad, Nosotros, los subscribientes, ciudadanos americanos de Puerto Rico, a fin de alcanzar estas nobles metas, empeñamos nuestras vidas y nuestro más sagrado honor.
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In the beginning the Word already existed. The Word was with God, and the Word was God. He was in the beginning with God. He created everything there is. Nothing exists that he didn't make . - John 1:1-3In Arabic click here: John 1:1-3 ![]() There is only one LORD - JESUS. ![]() NEVER FORGET WHY WE FIGHT! ![]() Manuel Alonso desde el jurutungo de Bairoa y PITIYANQUI de clavo pasao Manuel Alonso: the "proud" Puerto Rican AMERICAN hillbilly in the Bairoa boonies |
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Manuel Alonso
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In the beginning the Word already existed. The Word was with God, and the Word was God. He was in the beginning with God. He created everything there is. Nothing exists that he didn't make . - John 1:1-3In Arabic click here: John 1:1-3 ![]() There is only one LORD - JESUS. ![]() NEVER FORGET WHY WE FIGHT! ![]() Manuel Alonso desde el jurutungo de Bairoa y PITIYANQUI de clavo pasao Manuel Alonso: the "proud" Puerto Rican AMERICAN hillbilly in the Bairoa boonies |
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