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Hostos entre los 50 grandes pensadores educacionales de todos los tiempos La prestigiosa editorial Routledge de Inglaterra acaba de publicar el libro Fifty Mayor Thinkers on Education: From Confucius to Dewey (Cincuenta Grandes Pensadores en torno ala educación: de Confusio a Dewey). En el libro, en el que colaboran intelectuales de unos diez países, se presentan las ideas y obras de lo que se considera son cincuenta de los más importantes pensador en materia de educación de la historia hasta la mitad del siglo XX (un segundo volumen de la serie presentará los 50 grandes pensadores modernos sobre la educación). Entre los pensadores incluidos en este volumen se encuentran Sócrates, Jesús de Nazaret, San Agustín, Erasmo, Comenio. Locke, Rousseau, Humboldt, Froebel, Spencer, Nietzsche, Montessori, Gandhi, Ortega y Gasset, y nuestro Eugenio María de Hostos. Como indica el editor de la obra, Joy A. Palmer, la tarea más difícil fue seleccionar los autores que habrían de ser incluidos en el libro en vista de su pensamiento crítico, acción e investigación educativa que ejerciera una influencia considerable en las políticas y práctica educativas de diversos países del mundo. La inclusión de Eugenio María de Hostos en este selecto grupo de pensadores es un reconocimiento a escala mundial de la extraordinaria labor teórica y practica del puertorriqueño y de su contribución a la pedagogía universal. El ensayo sobre Hostos contenido en este libro fue escrito por los doctores Ángel R. Villarini Jusino de la Universidad de Puerto Rico y Carlos A. Torre de la Universidad de Ale. En el mismo los doctores Villarini y Torre destacan la obra educacional de Hostos como una fundante de la pedagogía latinoamericana, que es una pedagogía de la liberación. Según señalan en su escrito: "Para Hostos el último cuarto del siglo XIX anuncia "una época de reconstrucción moral y los materiales de esa reconstrucción están esparcidos en las entrañas de la ciencia". En las nacientes repúblicas americanas ve Hostos el material histórico para dicha reconstrucción. América es para Hostos "una patria desconocida de sí misma, que no sabe de su fuerza, que si supiera haría prodigios en el provenir". Pero los vestigios del colonialismo impiden dar cumplimiento a este destino. Las revoluciones políticas republicanas fallaron en establecer el ideal que las animó. Las sociedades americanas siguen enfermas. La anarquía, la ausencia de un orden racional, es el estado social que las caracteriza, "su estado sociológico es un estado de mal", como resultado de un proceso histórico que ha creado una razón enferma y una sociedad refractaria a la luz de la verdad y de la justicia. Hostos lo resume las siguientes palabras: "Nuestros pueblos son evoluciones de sociedad que el tradicionalismo no deja crecer robustamente: como esos tristes pequeños que sabéis son cadáveres de niños a quienes no deja vivir el desventuradísimo hermano comedor de oro que los sacrificaba…Todos nuestros pueblos de origen latino en el continente tradicional que seguían las viejas nacionalidades, se han imbuido en un sistema de pensamiento que, como prestado, no sirve al cuerpo de nuestras sociedades juveniles". "Hostos ve en la educación que enferma la razón al hacerla unilateral, el instrumento por excelencia para la dominación. El grado de libertad de un individuo o de un pueblo está en directa proporción con 1a manera en que su razón ha sido educada y los fines a los que se la dirige, es decir, su racionalidad. La dominación es sobre todo la opresión de la racionalidad humana. La condición de existencia del oprimido es una razón no desarrolla, castrada en su desenvolvimiento. La educación neocolonial se convierte en instrumento de dominación en la medida en que produce una razón enferma que no puede tener conciencia ni de la verdad, ni de la libertad, ni de la justicia. Esto ocurrió a través de un proceso educativo que negaba las condiciones que requiere el desarrollo de la razón. Se vicio el orden y el desarrollo de las facultades intelectuales haciendo prevalecer sobre todas las demás aquellas que podían facilitar la más pronta, la más ciega, la más servil transmisión de ideas, razonamiento, juicio conocimientos ya formados por otros." Sobre la contribución de Hostos a la pedagogía de la época y su actualidad, señalan Villarini y Torre: " Hostos defiende una reforma educativa que: define con claridad y objetividad su finalidad liberadora, se fundamenta en el conocimiento de las fuerzas y condiciones del desarrollo de la razón, elabora una pedagogía en consonancia con dichas condiciones y organiza el conocimiento y las experiencias educativas en un plan de estudios que sigue un orden tanto lógico como psicológico. El llevar a cabo esta reforma educativa requiere sobre todo la formación de un ejército de maestros reformados y capaces de reformar la educación." "Hostos se inscribe en la corriente de pedagogía científica de la segunda mitad del siglo XIX. El educador necesita conocer la estructura, funciones, operaciones y etapas del desarrollo de la razón en su producción de conocimientos. Esto le proporcionará al educador el sistema y método natural por el cual la razón se desarrolla y produce conocimiento. El propósito de la enseñanza es "despertar las fuerzas orgánicas de la razón y fomentar su evolución"; el rol del educador es entonces servirse de este método natural para recrear las condiciones que permiten el desarrollo de la razón y eliminar las que lo obstaculizan: "Instruir es educar el entendimiento, educarlo es ponerlo en actividad y movimiento funcional, ponerlo en función es hacer correspondientes las operaciones a las funciones, y las funciones a las fuerzas, de modo que la actividad intelectual se dé con toda su salud, energía y vigor en cada uno de los cuatro momentos de la evolución y en cada uno de los sujetos sometidos al régimen de la educación". "Hostos Propone un currículo progresivo "concéntrico" muy parecido a lo que hoy llamamos espiral (Bruner); entre los métodos y técnicas didácticas desarrollados y practicados por Hostos se encuentran la conferencia razonada, el diálogo socrático, el aprendizaje cooperativo, la experimentación, el uso de manipulativos, globos y recursos visuales, las exhibiciones, las excursiones, el aprendizaje basado en problemas y muchos otros métodos de aprendizaje activo y significativo. Además produjo textos e indicaciones didácticos para la enseñanza de lenguas, literatura, geografía, historia, teatro, derecho, y educación física. Los autores advierten que: "Aunque Hostos no llevó a cabo una investigación experimental rigurosa acerca de la estructura de la razón y su desarrollo, su conocimiento enciclopédico de filosofía, lingüística, sicología, sociología, historia, y otras disciplinas, le permitió construir una concepción sintética y un modelo educativo operacional acerca de ésta. Su obra de síntesis acerca de los fines, la estructura y el proceso evolutivo de desarrollo humano que la educación está llamada a fomentar constituye probablemente una creación original y anticipa en muchos aspectos los intentos actuales de corrientes pedagógicas como la educación basada en el cerebro, el constructivismo piagetiano, la perspectiva histórico-cultural vigotskiana y la pedagogía de la liberación de Freire." Concluye el ensayo de Villarini y Torre con el siguiente juicio sobre el pensamiento de Hostos: "Su extraordinaria y adelantada en los tiempos concepción educativa, así como su incansable lucha por la reforma educativa latinoamericana orientada a la liberación de nuestros pueblos hacen que Hostos sea estimado como el más grande educador latinoamericano. Si aceptamos que es tarea de la filosofía educativa el sintetizar el conocimiento existente sobre un aspecto de la realidad, disperso en diversas ciencias y prácticas, y sacar de él implicaciones para el dominio de ese aspecto de la realidad, Hostos puede ser considerado como uno de los grandes filósofos de la educación universal." |
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Sobre la actualidad de Hostos
Por el Dr. Ángel R. Villarini Jusino [1] Los humanos somos seres de tradiciones, nos alimentamos de ellas, nuestra vida cobra significado y dirección gracias a ellas. Pertenecer a una tradición es sentirse parte de un proceso histórico que nos trasciende, es reconocer que nada importante se construye en una generación, y que el logro de las grandes aspiraciones sólo se da en el relevo de las generaciones, que trabajando sobre un mismo objeto y a la luz de un ideal, van entendiendo mejor su realidad y el ideal, y el modo de aproximarlos. Ahora bien, las tradiciones intelectuales perviven en la medida en que se renuevan y nutren con nuevos aportes; en que se actualizan y se contextualizan. En este punto de actualizar y contextualizar queremos ser muy claros. Decía Eugenio María de Hostos, en referencia a Froebel, uno de sus grandes inspiradores: “como sucede siempre con las reformas eficientes, los partidarios de la reforma introducida en la enseñanza primera, se dividen en conservadores, que profesan la inmutabilidad de la reforma en el fondo y en forma concebidos por el reformador; y en partidarios progresistas, que quieren ampliar, extender y mejora la reforma”. “Nosotros -añadía Hostos - somos de éstos”. Es desde esta misma perspectiva progresista, que hablamos de la actualidad de la agenda hostosiana; una perspectiva que busca “ampliar, extender y mejorar la reforma” que iniciara Hostos a la luz de los desarrollos en los saberes, en los intereses y valoraciones, en la teoría-practica de la educación, en la experiencia educativa derivada de la implantación de la agenda hostosiana y en la actual circunstancia histórico-cultural de nuestros pueblos latinoamericanos. La educación es la interacción en la cual, sobre la base de un potencial biológico, seres humanos con la mediación de otros, se apropian la cultura que los constituye en la clase peculiar de ser humano que son, tanto en el sentido colectivo como en el personal, para crear su propia versión particular de la misma, que es su personalidad. Esa apropiación-mediatización genera las competencias humanas (significados, destrezas, actitudes) que se requieren en esa particular colectividad para ser miembro de ella y reproducirla en su estructura, fines y “buen” funcionamiento. La existencia y buen funcionamiento de la sociedad (estado de salud) está en directa relación con la educación. En el proceso de constitución de la filosofía educativa en Latinoamérica, en el cual, sin duda Hostos es el más importante autor, la forma dominante de entender la educación, resulta inadecuada para las necesidades de los pueblos latinoamericanos, en los cuales no se han impuesto la modernidad. Por eso lo que podemos llamar la filosofía educativa latinoamericana, es decir la filosofía de la “educación como practica la libertad” que va de Hostos a Freire, va a tener un carácter distinto a la europea y la estadounidense. 1ro. Porque en Latinoamérica la filosofía educativa responde a la necesidad de completar el proceso de emancipación de nuestros pueblos (tanto en el sentido externo de la nación frente a otras naciones, como en el interno de la ciudadanía, es decir de las libertades civiles, los limites del Estado y el gobierno democrático, la teoría-practica de la educación será eminentemente político-liberadora 2do. Porque en Latinoamérica la filosofía educativa responde a la necesidad de sustituir el ethos religiosos por el laico, la filosofía educativa, será eminentemente, idealista (no en el sentido ornitológico) y ético- humanista. 3ro. Porque el “hombre” americano es proyecto inconcluso, la filosofía educativa será antropológica. 4to. Porque en Latinoamérica se da la urgente necesidad de acelerar el proceso histórico económico y crear una civilización industrial que nos saque de la pobreza, la educación será utilitaria. 5to. Porque hay necesidad de sustituir la concepción imaginaria, especulativa y poco funcional de manejar la realidad, tiene que haber una reflexión epistemológica que permita discriminar y clasificar los saberes sustituir el saber esteticista y especulativo por el científico positivo y tecnológico. De modo que desde el siglo XIX se constituye una filosofía educativa latinoamericana que a contrapelo de la europea y la estadounidense, es una interdisciplina en la que se combinan en forma sintética ciencia, ética, sociología, antropología, epistemología (lógica), psicología y la tecnología. En Hostos , como en ningún otro educador en el mundo de su época, encontramos pues una teoría-practica de la educación capaz de pensar y organizar los procesos de formación humana en toda su complejidad. Discutir cuál es la actualidad de Hostos, es analizar a qué intereses, valoraciones, concepciones (teoría) y agenda (practica) nos adscribimos al actualizarlo. Aquí se trata de determinar la vigencia no solo de ciertas ideas (teorías), sino de ciertas valoraciones (intereses ético-políticos) y agenda (praxis). Se trata de decidir, primero, si suscribimos cierta agenda o praxis, que tiene que clarificarse y luego de ir en busca de los saberes contemporáneos que pueden fundamentarla teórica y estratégicamente en el presente. Podemos decir pues que la filosofía educativa hostosiana, o mejor, su teoría práctica de la educación, que el nunca formulo expresamente en un escrito es una síntesis de ciencias humanas que fundamentan un proyecto político/educativo de emancipación humana colectiva y personal. Decía Martí: “Hombres haga quien quiera hacer pueblos”. Esta es precisamente la misión fundamental de la educación, ayudar a desarrollar la persona humana que dará a la comunidad su particular carácter. Para Hostos la escuela debía tener una acción directa sobre la mente de la niñez y la adolescencia y “por acción refleja sobre la inteligencia popular” de nuestros pueblos predestinados a completar la obra de la independencia, forjando a martillazos la nueva sociedad”. Como dice en su discurso de investidura de los primeros maestros de la escuela normal de Santo Domingo: “Todas las revoluciones se habían intentado en la República, menos la única que podía devolverle la salud. Estaba muriéndose de falta de razón en sus propósitos, de falta de conciencia en su conducta, y no se le había ocurrido restablecer su conciencia y su razón... la anarquía, que no es un hecho político, sino un estado social, estaba en todo, como estaba en las relaciones jurídicas de la nación, y estuvo en la enseñanza y en los instrumentos personales o impersonales de la enseñanza... Para que la República convaleciera, era absolutamente indispensable establecer un orden racional en los estudios, un método razonado en la enseñanza, la influencia de un principio armonizador en el profesorado, y el ideal de un sistema superior a todo otro, en el propósito mismo de la educación común.…” En el marco de esa agenda liberadora, ya desde el primer escrito en el que presenta sus ideas educativas, "Puntos para meditar un plan de educación común universal" (1873), establece su concepto de educación y los dos elementos principales para su reforma. Dice al respecto:“Educación”, desarrollo reflexivo y voluntario de todas nuestras aptitudes, orgánicas, sensuales, morales intelectuales.” Si Hostos viviera hoy, fiel a su tradición, estaría trabajando en revisar y superar sus propias ideas. Haría para este nuevo siglo, lo que y hizo para el suyo: una propuesta educativa basada en una ética y política a tono con los intereses y valoraciones emancipatorios de la época y a través de la síntesis de saberes contemporáneos en torno al ser humano y su sociedad. Esto es una tarea enorme, que requiere del trabajo en equipo de todos los que nos identificamos con esta tradición, en el sentido progresista y no de la ortodoxia. El 3er. Encuentro Internacional de Educación y Pensamiento, que se celebrara en San Juan los dias 6 al 8 de marzo de 2002 representará una magnífica oportunidad para examinar la actualidad de las ideas educativas de Hostos en materia del desarrollo intelectual y moral.Creemos que es la mejor manera de rendirle tributo a nuestro maestro en ocasión del centenario de su muerte, que se conmemorará el próximo año. -------------------------------------------------------------------------------- Director del Proyeto para el Desrrollo de las DestrezasPensamiento de la Universidad de Puerto Rico y fundador de la Organización para el Fomento del Desarrollo del Pensamiento Inc. Para información sobre el Encuentro visite: http://www.pddpupr.org/encuentro -------------------------------------------------------------------------------- Hogar | Escríbenos | Foros | Enlázate | Coopera | Unete | Secciones | Quienes Somos | Ventas | Congreso Nacional Hostosiano -------------------------------------------------------------------------------- |
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Mensaje del Congreso Nacional Hostosiano el 11 de enero de 2002,
en el 163 Aniversario del Natalicio de Eugenio Maria de Hostos Por José E. Rivera Santana Buenas noches: Sean nuestras primeras palabras de agradecimiento a los aquí presentes y muy especialmente a la distinguida visitante de la hermana República Dominicana, Luisa Vicioso, a quien le expresamos nuestro cariño y más profundo sentimiento de solidaridad. Para el Congreso Nacional Hostosiano, la presencia de una representante del querido pueblo dominicano, que con tanta generosidad y afecto acogió a los luchadores por la libertad de nuestra patria en los pasados dos siglos, nos llena de honra y orgullo. Los dominicanos y los puertorriqueños somos parte de una gran familia de pueblos caribeños y latinoamericanos, hermanados en una historia de lucha, unidos en la meta de alcanzar la libertad y la justicia para todos nuestros pueblos y ver realizado el sueño de unión y fraternidad que con tanta perspectiva visionaria anunciaron los forjadores de nuestras patrias. Hemos querido, en este 163 aniversario del natalicio de Eugenio María de Hostos rendirle homenaje a una figura de dimensión continental y cuya vida entera estuvo ligada a nuestro país. No vamos a abundar sobre lo que aquí ya se ha dicho con tanto respeto y admiración hacia la figura de Juan Bosh. Sólo queremos añadir y recalcar que a Juan Bosh lo sentimos nuestro: en sus ideales, en su vida de total entrega a su pueblo y, particularmente, en su vocación hostosiana. Por eso, qué mejor contexto que la memoria de un discípulo formidable y ejemplar de Eugenio María de Hostos, para pronunciar éste, el primer mensaje político del Congreso Nacional Hostosiano en el año que apenas comienza y en el aniversario del natalicio de quien es nuestro norte y faro. Una etapa nueva de nuestra lucha Para comenzar nuestras reflexiones, más que evaluar lo ocurrido el pasado año debemos pasar balance de lo que, sin duda, ha sido una etapa de nuestra lucha que, aún sin concluir, ya nos muestra tendencias que nos llevan a afirmar que estamos, en muchos aspectos, frente a otro Puerto Rico. Desde luego que nos referimos a la lucha de todos los puertorriqueños por lograr la salida de la marina de guerra de Estados Unidos de nuestro querido Vieques. Venimos de un proceso de lucha intensa que ha transformado a nuestro país. En los pasados dos años y medio, a partir de abril de 1999, cuando una bomba lanzada por un avión de la marina provoca la muerte al viequense David Sanes, en el país se desataron unas fuerzas cuyas manifestaciones han abarcado todos los ámbitos de nuestra vida social, económica y, sobre todo, política. Vieques ha sido una experiencia real y concreta de organización y articulación, de lo que es una característica natural e inherente a una sociedad: la diversidad. Resulta extremadamente difícil y requiere mucha flexibilidad, encauzar tantos matices dentro de un proyecto común. Exige, particularmente, un convencimiento pleno de lo que son los asuntos esenciales en un conflicto social. Precisamente, una de las deficiencias que históricamente han manifestado los partidos políticos, es su enorme dificultad para manejar la diversidad, tanto ideológica como social. Sobre esa limitación actúa hoy la sociedad civil, demostrando, por un lado, las insuficiencias de los partidos para dirigir procesos como el de Vieques y, por el otro, la necesidad de buscar nuevos espacios, métodos e instancias organizativas que provean los mecanismos efectivos que demanda la sociedad puertorriqueña. En Vieques se encuentran, se funden y estallan procesos y frustraciones que por años habían sido controlados, reprimidos o escondidos en el maquillaje sutil, en unas ocasiones, violento en otras, de un régimen colonial que lleva ya un siglo bajo la soberbia y el poder de Estados Unidos. Como muy pocas veces en nuestra historia, Vieques abre el conflicto directamente con el poder del imperio, sin intermediarios. La confrontación es clara y abierta contra quienes han mantenido y mantienen el régimen colonial. Vieques ha sacado a flote, de manera cruda, el conflicto nacional que se deriva de la subordinación política de Puerto Rico a los Estados Unidos cuando, en una mayoría clara, los puertorriqueños y las puertorriqueñas nos hemos unido en un reclamo frente a la institución que ha determinado dicha relación política a lo largo del pasado siglo. Ante esa unidad, la armada estadounidense ha enfrentado el conflicto demostrando la arrogancia y la soberbia de su perfil imperial, exacerbando de ese modo la contradicción nación-imperio. Vieques se ha convertido en el escenario en el cual el poder de la metrópoli ha mostrado su rostro tal cual es, sin intermediarios en su cruel naturaleza. De ahí que el sector ideológico que ha visto amenazado su espacio y existencia ha sido el que postula una actitud continuamente servil a los intereses de la metrópoli. Lo que ha desencadenado Vieques en el plano político del país ha dejado a esos sectores ultraconservadores, a la defensiva, obligándolos a actuar de forma desarticulada alrededor de consignas antipuertorriqueñas e irracionales. Con este cuadro, no sería aventurado concluir que Vieques ha comenzado a transformar la sociedad puertorriqueña, abriendo una ventana posible hacia nuevos escenarios políticos. La importancia de la desobediencia civil De suma importancia es destacar la efectividad de la desobediencia civil como instrumento cuando se trata de una confrontación entre dos fuerzas, una de las cuales monopoliza el poder, la violencia y la guerra con medios insuperables, tanto en el plano tecnológico, económico como en el militar. El éxito de la desobediencia civil radica en que obliga al adversario, en este caso la armada estadounidense, a "pelear" en el terreno en que no puede triunfar, puesto que no está preparada para enfrentar esa "guerra". Hoy sabemos cuán fuerte somos y cuánta energía podemos generar cuando unimos nuestras voluntades y articulamos la diversidad social para movilizarnos en el reclamo de nuestros derechos. Así es como, un pueblo armado con la desobediencia civil y la justeza de una causa, se ha enfrentado y tiene al borde de la derrota a la armada más poderosa del planeta. Ello es significativo, porque se trata de una rama militar cuyo poder trasciende el ámbito estrictamente castrense. De ahí, lo particular de esta lucha y la hazaña que representa la gesta de los puertorriqueños en este enfrentamiento. Por eso, el anuncio sobre la cancelación de las maniobras pautadas para finales de este mes de enero y el compromiso expresado a la gobernadora de Puerto Rico por el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, reiterando el pronunciamiento hecho en Suecia el 14 de junio del año pasado, representan victorias importantes que, no debemos olvidar, no responden a la generosidad o gentileza de Bush, sino que son el resultado de la tenacidad de esta lucha que hemos librado en la que no ha habido tregua, ni la habrá, hasta ver la salida de la armada yanqui de la Isla Nena. Aquí no se puede bajar la guardia. Para marzo están programadas en Vieques las prácticas militares UNITAS y en el mes de abril la COMPTUEX. Debemos estar listos para una nueva jornada de desobediencia civil. HEMOS ACTUADO POR EL CAMINO CORRECTO En todo este proceso nos complace ver cómo los acontecimientos han confirmado muchas de nuestras expresiones públicas. Cuando se anunciaron las directrices presidenciales del entonces Presidente Clinton, el 31 de enero de 2001, advertimos que las mismas no garantizaban nada y se sostenían débilmente. Nueve meses después el congreso yanqui aprobó la Ley Spence que desvirtuó asuntos sustantivos de aquellas directrices. Inmediatamente en el CNH, junto a otras organizaciones y sectores, hicimos un esfuerzo grande por transmitirle a la opinión pública que las directrices presidenciales no existían. Sin embargo, muchos continuaron hablando de las mismas, unos de manera demagógica -con la clara intención de confundir- y otros por ignorancia. Hace un mes, el congreso estadounidense terminó de fulminar lo poco que quedaba de las directrices clintonianas y, con ello, nuevamente quedaron confirmadas nuestras advertencias en no perder tiempo en discusiones sobre qué hacer frente al plebiscito de la marina. Vieques: múltiples enseñanzas Las enseñanzas que arroja este proceso son muchas y, sin duda, pertinentes para el futuro de nuestro país y para otros pueblos hermanos. Como escribiera recientemente el compañero Juan A. Giusti: "Sin instancias monolíticas, sin partidos protagónicos, desde muchos frentes y con miles de próceres, con la tranquilidad de que ya es hora -y la seguridad de que la lucha por la democracia y la justicia social en Vieques tiene aún otras etapas por cruzar- continuemos montando nuestras tiendas, multipliquemos nuestras playas". En Vieques se ha conjugado la unidad más diversa que asunto de índole política alguno haya logrado en nuestra historia reciente. Esto, unido a la madurez mostrada por todos los sectores participantes -al mantener como principal arma de lucha la desobediencia civil- y la tolerancia y el respeto, precisamente a esa diversidad representativa de la nación puertorriqueña -a pesar de todos los intentos de nuestros enemigos para quebrar la fuerza alcanzada- nos coloca en una coyuntura muy favorable para los próximos retos que se avecinan. Uno de ellos, es la situación económica. La situación económica Sobre este tema debemos comenzar señalando que el año 2001 fue un año de viraje en la economía de Estados Unidos así como en la de Puerto Rico. Se inició con una desaceleración que en cuestión de meses se convirtió en recesión. Terminó de ese modo una expansión económica que en la Isla duró nueve años, desde el año fiscal 1992 hasta el año fiscal 2000. La expansión correspondiente en Estados Unidos -la más larga registrada en tiempos de paz- duró diez años; de marzo de 1991 a marzo de 2001. Y todo esto venía ocurriendo antes de los ataques del 11 de septiembre. Estos eventos lo que hicieron fue precipitar la recesión y sus manifestaciones. Los pronósticos más optimistas señalan el posible inicio de la recuperación económica para el año 2003. Pero son muchos los factores que tendrían que coincidir para que ello ocurriera. En todo caso lo que se perfila en el panorama es mucha incertidumbre, ahora con más fuerza ante la grave situación que plantea la crisis argentina que es más que una crisis de Argentina, aunque hasta el momento sus efectos en otros países latinoamericanos han sido limitados. La crisis Argentina y el fin del neoliberalismo Importantes economistas reconocen que esta crisis puede ser un punto de viraje, como lo fue la de México en el 1982. Aquélla crisis mexicana fue el primer episodio de la crisis de la deuda externa, la cual afectó a toda Latinoamérica y sentó las bases para el ascenso del neoliberalismo. Si la crisis mexicana del 1982 fue el primer gran paso hacia el neoliberalismo en América Latina (los proyectos neoliberales del Cono Sur en los setenta fueron procesos aislados); la crisis argentina actual bien podría ser el principio del fin del predominio neolibleral. ¿Por qué? Primero, Argentina es un país que aplicó la receta neoliberal al pie de la letra (privatizaciones, desreglamentación, estabilización macroeconómica, etc.); e incluso fue más lejos que muchos países al adoptar un esquema de convertibilidad rígida de la moneda nacional con el dólar a una tasa de uno a uno. Esto es sólo un paso antes de la dolarización total. Sin embargo, a pesar de todo Argentina no logró obtener la confianza de los mercados financieros internacionales, lo que a la larga ocasionó la crisis. Segundo, Argentina había eliminado su déficit fiscal con medidas fuertes de austeridad, pero el déficit siguió aumentando simplemente por el efecto del pago de los intereses de la deuda externa. En lugar de premiar la prudencia fiscal del gobierno argentino, los mercados financieros internacionales le exigieron, cada vez, más sacrificio del gasto público. Tercero, la combinación de una moneda atada rígidamente al dólar, lo que hizo que las exportaciones argentinas perdieran competitividad por el fortalecimiento del dólar frente a otras monedas, y la política de austeridad, provocó una recesión profunda y prolongada que ya lleva cinco años. Cuarto, para "recuperar la confianza de los mercados internacionales", el Fondo Monetario Internacional (que no es otra cosa que un brazo del Departamento del Tesoro Yanqui, en palabras del reconocido economista Paul Krugman) le exigían a Argentina todavía más austeridad fiscal, lo que profundizaba la recesión y no lograba la anhelada confianza, ya que la recesión hacía bajar los ingresos fiscales y cancelaba el efecto de las medidas de austeridad. En otras palabras, lo que le exigía el FMI a los argentinos era: palos si boga y palos si no boga. Quinto, la devaluación catastrófica que ha ocurrido en Argentina, y el inevitable agravamiento de la recesión que ya lleva cinco años, es el cuestionamiento más dramático que se haya hecho hasta el momento de la receta neoliberal. Es improbable que otros países se arriesguen a seguir la ruta de Argentina, después de esta experiencia. De ahí que esta crisis pueda ser el principio del fin de la receta neoliberal. Esa receta en Puerto Rico la hemos vivido amargamente, aunque de manera distinta. Hoy sabemos que los procesos de privatización, como en la mayoría de los países latinoamericanos, solo sirvieron para saquear las riquezas públicas y entronizar la corrupción a niveles nunca antes visto. El pasado gobierno del PNP se reveló como una cleptocracia que utilizó la llamada reforma de salud, la venta de los bienes del pueblo y la privatización de servicios esenciales para la población, para enriquecer ilegal y descaradamente a unos grupos de inescrupulosos, verdaderos ladrones y delincuentes. El desfile por los tribunales de funcionarios y ex-funcionarios públicos, en los más altos niveles de la administración gubernamental, resulta algo cotidiano y un peregrinaje interminable y bochornoso de quienes, en todas las ramas del gobierno, traicionaron la confianza del pueblo. Fue precisamente el descontento popular con la corrupción rampante junto al tema de Vieques lo que llevó a la derrota electoral del PNP. Derrota que constituyó uno de los factores principales de esta nueva coyuntura. La "guerra", el terrorismo y la hipocresía de EE.UU. Otro de los retos que se nos presenta en el futuro inmediato tiene que ver con las consecuencias de lo ocurrido el 11 de septiembre del año pasado. Indudablemente, los atentados en Nueva York y Washington alteraron el clima político en Estados Unidos, en Puerto Rico y a nivel mundial; sobre todo, por la respuesta belicista y la política agresiva y de violencia virulenta desatada por el gobierno que preside George W. Bush. Un peligroso clima de intolerancia política ha orquestado Estados Unidos (con algunos aliados) amenazando con provocar mayores confrontaciones y agudizando contradicciones que seguramente desembocarán en conflictos de consecuencias impredecibles. El gobierno estadounidense ha lanzado una proclama de guerra contra todo el que no respalde su particular visión del mundo. Aunque para ellos está claro que en la actual "guerra", el enemigo son los terroristas y sus colaboradores, lo que no está ni va a estar claro es quiénes, para los gobernantes yanquis, son o no terroristas o colaboradores. La hipocresía en los dirigentes estadounidenses se ha desbordado. A quién hoy acusan y satanizan, Osama Bin Landen, era un aliado y asalariado de la Agencia Central de Inteligencia yanqui. Pero más aún, señalaba el más reciente número de la revista Política Exterior, editada en España, que la secretaria de Estado adjunta para asuntos de Asia había saludado la toma de Kabul por los talibán en 1996, afirmando que ello era un "paso positivo". Sin duda pensando que el control del país por los talibán permitiría la realización del proyectado gasoducto por la petrolera estadounidense Unocal, para transportar gas natural desde Turkmenistán hasta su salida al mar por Pakistán a través de Afganistán. Con ese comportamiento, no podemos menos que señalar que una actitud abiertamente arrogante y sin disimulo caracteriza al liderato actual de Estados Unidos. Pero en esta ocasión, además de su natural política imperialista, es de suma preocupación la formulación de una política de mayor represión hacia el interior de la sociedad norteamericana. La limitación y derogación de derechos civiles, a través de la Ley Antiterrorista, es un paso extremadamente peligroso que amenaza las conquistas democráticas alcanzadas por los trabajadores y los sectores populares de la sociedad estadounidense. Por último, en esta breve descripción de la situación mundial, no debemos olvidar los problemas y conflictos que nos acompañan y que se manifiestan implacablemente a escala global. Convivimos con el cambio climático; con el agujero de la capa de ozono; con la pérdida de la diversidad biológica y de recursos energéticos; con las dificultades para romper con la pobreza y las desigualdades sociales; con las nuevas patologías asociadas a los estilos de vida; con el creciente número de trastornos mentales; con la violencia y la criminalidad y con el deterioro progresivo del entorno natural y de nuestras ciudades. Hacia la Independencia, para una sociedad más justa De manera, compañeras y compañeros, que estamos ante una nueva coyuntura tanto a nivel nacional como a nivel mundial. Y las nuevas etapas siempre abren grandes oportunidades para avanzar en la conquista de nuestros derechos y libertades pero también encierran amenazas y riesgos que es preciso anticiparlos o al menos prepararse para ellos. Lo primero que debemos afirmar con fuerza y convicción es que nunca ha sido más necesaria y urgente para nuestra Patria, la independencia y la total descolonización del país, como ahora. Necesitamos la soberanía y los poderes políticos para lograr el desarrollo económico y social que la colonia no puede proveer. La recesión económica que enfrenta el país es parte y resultado del deterioro estructural que ha afectado la capacidad productiva y competitiva de Puerto Rico. De ahí que el proceso de crecimiento económico se haya estancado y perdido dinamismo. Las posibilidades de gestar un modelo de desarrollo económico en el marco de las actuales estructuras políticas e institucionales, son nulas. No estamos planteando regresar al pasado, sino de adoptar una visión de futuro que nos lleve por una senda distinta que nos conduzca al desarrollo económico y social que queremos y nos merecemos. A fin de cuentas no tenemos otra opción. El modelo económico que ha prevalecido en las últimas décadas (si es que se le puede llamar modelo) está evidentemente agotado y mantener el status quo sólo conducirá a un estancamiento mayor. Como en Vieques, Puerto Rico necesita articular un nuevo consenso sobre cuáles han de ser las políticas de desarrollo que deben guiar nuestro presente y futuro. Tales políticas tienen que incorporar las consideraciones ambientales como elemento cardinal. Como escribió Hostos, "La naturaleza es una madre cariñosa, siempre dispuesta a calmar nuestra agitación, a endulzar nuestra amargura." La defensa de la integridad ecológica de Puerto Rico es reconocer nuestra particularidad geográfica y por ende nuestro espacio en el mundo. Es además, proteger las posibilidades y la viabilidad de la sociedad puertorriqueña como ente político, cultural y nacional. Debemos dirigir nuestros esfuerzos hacia el diseño de un desarrollo ajustado a las necesidades y aspiraciones de la sociedad puertorriqueña. La ausencia de un modelo en esa dirección ha impedido la sustentabilidad de las actividades económicas en Puerto Rico. A tono con lo anterior debemos concebir el desarrollo económico como un instrumento que busca como meta proveerle opciones al ser humano para la realización de sus aspiraciones materiales y espirituales y liberarlo de aquellas ataduras que lo subordinan y le secuestran su dignidad. Ese proyecto patriótico, que le hemos llamado la Patria que queremos, sólo es posible sin contamos con los poderes políticos y soberanos. Habrá países independientes que no han logrado desarrollo económico y el bienestar para sus ciudadanos. Pero, lo que no es posible lograr es desarrollo y bienestar, sin la soberanía y la independencia. Resulta ya inevitable, en el marco de los cambios ocurridos a nivel mundial, la urgencia de reclamar los poderes políticos que nos permita a los puertorriqueños actuar en la economía mundial. Ello es pre-condición para generar la habilidad que nos permita concertar acuerdos con todo el mundo. El colonialismo nos lo impide. La intolerancia del gobierno estadounidense es tal que ni permite las gestiones más tímidas, como la recientemente hecha por el gobierno de Puerto Rico para pertenecer a la Asociación de Estados Caribeños. En el poco tiempo que lleva la administración del gobierno de Sila María Calderón se ha evidenciado las enormes limitaciones que enfrenta cualquier iniciativa de desarrollo económico en el marco de la actual relación de subordinación política. Como ejemplo adicional está el puerto de trasbordo propuesto, el cual se subutilizaría sino se derogan las leyes de cabotaje. La ventaja geográfica de Puerto Rico, para profundizar y sacar mayor provecho al puerto, se complementaría con la eliminación de leyes tan anacrónicas. Desde donde quiera que uno analice la situación del país, es urgente la conquista de los poderes políticos para poder manejar las opciones y oportunidades que nos lleven a una sociedad más libre, profundamente democrática y justa. Hacia la Asamblea Constituyente En ese sentido, nos preocupa la dilación, por parte de la gobernadora en la formación de la Comisión de Unidad y Consenso, que ésta prometió y anunció crear. Si para la gobernadora la solución del estatus colonial de Puerto Rico depende de Osama Bin Laden, manifiesta con ello una lastimosa incomprensión de la realidad del país, para no hablar de la necesaria descolonización. La colonia no es un espejismo, ni algo irrelevante. Es asunto que diariamente se nos revela de múltiples formas. Además, olvida la gobernadora, que si algo ha quedado claro en los últimos años es la necesidad urgente de articular los sectores mayoritarios del pueblo puertorriqueño para encarar y encontrar solución a los graves y apremiantes problemas que confrontamos, que van desde la relación colonial impuesta por Estados Unidos, el diseño e implantación de estrategias de desarrollo económico, hasta las urgentes respuestas a problemas sociales como la violencia y la criminalidad. Sin unidad y consenso Puerto Rico no puede marchar hacia adelante. Sobre la solución del estatus, el país ya ha caminado un largo trecho en lo que se refiere a intentos y gestiones. Ninguna de las iniciativas anteriores, tanto de gobiernos populares como del penepé, se convirtieron en opciones reales y concretas. Fundamentalmente porque, por un lado, el gobierno estadounidense en su postura imperialista no ha mostrado la seriedad para enfrentar responsablemente este asunto, y por otro, porque los plebiscitos y comisiones creadas han sido ineficaces en representar la voluntad mayoritaria del pueblo puertorriqueño para solucionar el problema colonial. Es hora y le toca el turno a la Asamblea Constituyente. Sobre ésta existe hoy en Puerto Rico un creciente respaldo y la convicción de que representa el mecanismo que puede llevarnos a la superación de una subordinación política inmoral, inaceptable e insostenible. Creemos que la Asamblea Constituyente puede servir para llevar a Puerto Rico al ejercicio de su voluntad colectiva y a afirmar su personalidad y su dignidad como pueblo. Precisamente, el próximo 25 de julio se cumplen cincuenta años del establecimiento del llamado Estado Libre Asociado. Aprovechamos para lanzar desde aquí un llamado a todas las organizaciones y puertorriqueños que se sientan convocados, para ese día movilizarnos a una gran manifestación en reclamo de la descolonización del país y exigiendo la convocatoria a la Asamblea Constituyente. Compañeras y compañeros: El movimiento independentista puertorriqueño está en condiciones de avanzar hacia nuevas victorias. Nuestro mensaje tiene que llegar a todos los rincones de esta bendita Patria porque la razón está de nuestro lado. Cierto es que arrastramos dificultades organizativas que tienen que ser superadas. En esa dirección en el Congreso Nacional Hostosiano y en el Nuevo Movimiento Independentista hemos iniciado un proceso de coordinación de nuestros esfuerzos y recursos para fortalecer nuestro accionar y con ello aportar a una mayor y eficaz organización, y al fortalecimiento de nuestra lucha emancipadora. Esperamos que esta iniciativa pueda repetirse en otras instancias de nuestra lucha y que redunde en la integración de un poderoso movimiento que conduzca a nuestro pueblo a su independencia, descolonización y justicia social. Estamos convencidos que la independencia es lucha y sólo la lucha la alcanzará. Por eso con Hostos decimos: "La independencia por sí misma es un bien tan cierto, que haberlo conquistado contra el oprobioso régimen que no dejó nada sano en nuestro pueblo, habría sido honra de todos como fue honroso ensueño de unos cuantos." "..ni hoy ni mañana ni nunca dejará nuestra patria de ser nuestra." Muchas gracias. |
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El regreso del sembrador: Hostos
hacia la feliz cosecha* Roberto Mori González** El hecho más importante de mi vida hasta poco antes de cumplir 29 años fue mi encuentro con Eugenio María de Hostos, que tenía entonces casi 35 años de muerto. Con estas impactantes palabras comienza el prólogo de una de las mejores biografías de Eugenio María de Hostos, escrita por otro antillano preclaro, a quien le tocara-hace ya más 60 años-la gran suerte de supervisar la publicación de la primera edición de las obras completas de Hostos, reconocido escritor por sus propios méritos, luchador incansable por la democracia en su país natal, eventualmente Presidente de la República Dominicana y recientemente fallecido: el Dr. Juan Bosch. El fortuito encuentro de Bosch con Hostos en San Juan, Puerto Rico en 1938, 35 años después de muerto el segundo, representó para el primero, según su propia confesión, "volver a nacer" y la respuesta a muchas cuestiones existenciales de su vida. Para nosotros en Puerto Rico, el feliz encuentro tuvo como resultado sacar del olvido a quien ha sido posiblemente nuestro más grande pensador, aquel a quien Antonio S. Pedreira llamó "el ilustre desconocido", Camila Henríquez Ureña, "el célebre desconocido de América" y José Luis González simplemente "el olvidado". Bosch no se limitó a hacer posible la publicación de las obras completas de Hostos, sino que, después de haberse sumergido en un inmenso mar de papeles, nos regaló un entendimiento cabal de la obra hostosiana: su biografía titulada Hostos: El sembrador. Creo que la interpretación que hace Bosch del desarrollo de su obra, enmarcada en las distintas etapas de una vida fecunda, sigue siendo un instrumento útil para ubicarla en los tiempos que le tocó vivir y los que han sucedido después de su muerte hasta hoy y para proyectarla al futuro. Quisiera compartir con ustedes esta noche un breve intento de hacer precisamente eso con algunos aspectos pertinentes de la obra de Hostos: es decir, ubicarla, con la ayuda de Juan Bosch, en los tiempos que le tocó vivir y los posteriores, incluyendo el momento presente así como una proyección al futuro. Me refiero a qué sucedió en su época con la contribución que hiciera Hostos a la situación puertorriqueña, pero también a qué está pasando hoy y cuál podría ser el futuro de la misma. Quisiera desarrollar con ustedes la idea de que, aunque la siembra hostosiana terminó, según Bosch, en una "triste cosecha", hoy, 100 años después, su siembra se dirige hacia una feliz cosecha. El sembrador En un sentido metafórico, y con un gran sentido poético, Juan Bosch utiliza la imagen del sembrador para enmarcar la obra hostosiana. Hostos es el sembrador que, a lo largo de su vida, prepara la semilla, lleva a cabo la siembra, y luego recoge la cosecha. La semilla corresponde a sus años formativos, en Puerto Rico y en España. La siembra está representada por los años en que, después de abandonar a España, Hostos recorre toda América desde los Estados Unidos hasta Chile propagando su obra, escribiendo, construyendo utopías. Finalmente, la cosecha son los últimos años de su vida, en que Hostos ve como se derrumba su sueño. Al final de la cosecha-la triste cosecha, le llama Bosch-sus utopías quedarán inconclusas y Hostos pasará al olvido. Hay otra metáfora importante en Bosch: el ciclón, el mal viento del Caribe, el que daña las siembras y arrasa con todo. Es el águila que acecha, es el monstruo de Martí, el tiburón de Rubén Blades que se acerca a la orilla y que, finalmente, malogra la cosecha. Hostos nace bajo el signo del ciclón: ...aquel día que escogió el destino-dice Bosch-para sumarlo a la vida era tenebroso, cargado de augurios impresionantes. Lluvia y viento sobre la costa doblaban los troncos de los arbustos y desramaban los árboles frondosos. El ciclón marcará su vida. Vive para luchar contra el ciclón, el viejo que nos llega del este, a través del Atlántico, y el nuevo que amenaza por el Norte. La semilla se forma en medio de luchas en España contra el despotismo interno y contra el despotismo con sus queridas Antillas-Cuba y Puerto Rico, contra el escolasticismo y la barbarie. Sus nortes son la autonomía de las Antillas, la democracia y, en suma, el afán civilizador. Hay ya un germen verdaderamente revolucionario en el Hostos español donde se combinan sus causas principales. Y en medio de este activismo y de recelos y traiciones políticas, comienza Hostos a convertirse en soñador, a construir las utopías que luego nos legara. Como la Confederación de las Antillas. Sus Antillas, libres y unidas en un todo. "¡La Confederación de las Antillas!" --dice Bosch-- "he ahí el gran sueño, he ahí el germen del porvenir... Serán la balanza de las dos Américas". Sueña también con unas Antillas civilizadas, libres no sólo del despotismo político sino también del de las ideas, del escolasticismo y todas las doctrinas que habían apresado las mentes durante siglos. Sueña con su liberación mediante la educación más amplia posible. Y sueña con un régimen donde los gobernantes sean sólo representantes de lo que él llamó "el poder social". La búsqueda de ese sueño lo lleva a iniciar la siembra, en un peregrinaje que incluirá a Nueva York, Venezuela, Perú, Argentina, Chile, Colombia, República Dominicana. Lucha por las independencias de Cuba y Puerto Rico, impulsa la Confederación Antillana, combate las dictaduras y las desigualdades, se enajena de los políticos y finalmente concluye que lo que había que realizar era "la única revolución que no se había hecho en América: la de la educación". Y ese fue su gran genio, su gran utopía: la educación sería la verdadera revolución, el medio para llegar a la realización de sus metas más preciadas. Al centrar su actividad en la educación, sin embargo, Hostos no deja ser revolucionario, como han afirmado algunos; sólo cambia sus armas y sus métodos. Sigue siendo radical, con la transformación como norte. Las independencias de Cuba y Puerto Rico siguen siendo su más alta prioridad. La unión antillana y la redención de la América Hispana por medio de la educación son pasos hacia el ideal bolivariano de una América nuestra unida. En cuanto a Puerto Rico, su siembra-ya al final de su vida-nos deja uno de los proyectos más hermosos-y hoy día diríamos, realistas e innovadores-que se han esbozado para nuestra patria: la Liga de Patriotas Puertorriqueños. Busca, en primer lugar, resolver la cuestión política mediante un mecanismo que ponga a Puerto Rico en una "situación de derecho", un plebiscito donde conste "la voluntad de Puerto Rico". Lo revolucionario del proyecto no es, sin embargo, su fin político, sino su fin social. Lo describe de la siguiente manera: ...poner en actividad los medios que se necesitan para educar a un pueblo en la práctica de las libertades que han de servir a su vida, privada y pública, industrial y colectiva, económica y política, moral y material". Introduce así-a mi juicio-un nuevo modelo político, que anticipándose a Paulo Freire, se monta sobre la educación de la gente común y no busca simplemente la búsqueda del poder político: Es una política al revés de la enseñada por el coloniaje. En vez de encaminarla al poder político, se encamina al poder social, en vez de buscar el dominio de todos para uno, busca el dominio de cada uno por sí mismo; en vez de afanarse por fabricar partidos en el aire, se desvive por cimentar en la conciencia de la triste patria la noción de sus derechos, el conocimiento de sus deberes y el reconocimiento de sus responsabilidades." Es una "política sin poder", dice. Es decir, que no busca el poder político. Podríamos incluso decir que "despolitiza" sus gestiones y se "refugia" en el "poder social". Yo veo, sin embargo, que lo que realmente Hostos busca es culminar su proyecto para Puerto Rico por medio de "otro tipo de política" que se ancla, no en el Estado, no en los partidos políticos, sino en el origen del poder: en la sociedad misma. Es "alta política", es "política sin poder", es "poder social". Dice específicamente: "Como eso no suele ser el propósito de mucha gente, claro está que la Liga de Patriotas no es un partido ni puede ser partido, ni quiere ser partido. No por eso deja de tener una política; pero absolutamente subordinada a su propósito social, que es el de formar un pueblo. Maldito, si a quien tiene tal propósito, se le pueda ocurrir hacer política." Los sujetos de esta nueva forma de hacer política son la gente misma, es un proyecto de "ayuda de sí mismo a nuestro pueblo". Y ese-dice--"es el procedimiento ideado por la Liga para restablecer la salud de nuestra sociedad, porque, individuo o pueblo, sólo el que se ayuda a sí mismo será salvo." "La triste cosecha", sin embargo, lo persigue por todas partes. El proyecto de Hostos cae básicamente en oídos sordos. Comenta Juan Bosch: "Su voz apenas flota sobre la algarada de los políticos. La oyen, entre sonrisas escépticas, y la dejan perderse en un agobiador vacío. El no es político: no lo es..." El modelo partidista arropó al país que se dividió en bandos irreconciliables a las órdenes de lideres caudillistas. Y la búsqueda de la solución del problema del status nubló la verdadera naturaleza de nuestro sistema partidista, que es la búsqueda del recortado poder y las prebendas del régimen colonial. Hostos muere no sólo en el "agobiador vacío" sino en la desilusión y la frustración de "la triste cosecha". Su pueblo-aquellos a los que llamó los "sencillos campesinos"-ha seguido viviendo enredado en la lucha partidaria y la dependencia de sus líderes, de esos a los que llamó "los insensatísimos jefes de partidos", los "aprovechadores de ignorancia humana", incapaces de ayudarse a sí mismos, de tener iniciativa para nada, tan faltos de una educación liberadora que los convierta en los dueños de su propio destino. Y el sembrador cae finalmente ante el viento aciclonado. "Cuando la frutaba maduraba, el sembrador vio el aciclonado viento del trópico arrancarla del tronco y lanzarla lejos" , resume Bosch. Y concluye: ...nació entre vientos huracanados, vivió entre ellos, acaso también muera en otro... Pobre sembrador antillano, semilla y flor él mismo, el ciclón no le ha dejado recoger su cosecha. Hacia la feliz cosecha Pero, ¿será éste el final de esta historia? ¿Qué papel ha jugado Hostos después de su muerte en nuestra vida colectiva? Aunque, en los casi 100 años que han transcurrido de allá para acá, Hostos ha sido ampliamente citado y evocado; aunque su nombre engalana muchas calles, avenidas, instituciones, y hasta aeropuertos en Puerto Rico; aunque se le celebran centenarios y natalicios y se vuelven a publicar sus obras completas, lo cierto es que las utopías hostosianas, sus más grandes contribuciones, han quedado inconclusas hasta el día de hoy. La triste cosecha ha prevalecido hasta nuestros días. Pero pregunto: ¿hay bases para predecir que algún día habrá una feliz cosecha de la siembra hostosiana? Es mi intención señalar aquí esta noche, sin duda alguna, que sí. El espíritu hostosiano es fuerte y persistente. El mismo Hostos contestaría en la afirmativa. Dice Bosch sobre los últimos pensamientos de Hostos sobre Puerto Rico: Cree firmemente que Borinquen no se perderá. Tardará acaso muchos años, más de los que él espera; pero un día la isla será libre, y aunque él esté ya confundido con la tierra que reciba sus despojos, su sueño de la Confederación Antillana será un hecho. No puede abandonar la fe de ese día, porque el día que la perdiera dejaría de vivir. Quisiera compartir-para terminar-las razones por las cuales creo que nos encaminamos hacia una feliz cosecha de la siembra hostosiana. En un libro que ya se encuentra en fase editorial y que sugestivamente he titulado Hostos insepulto: Ensayos en la búsqueda de la utopía inconclusa, señalo precisamente que dos de las principales utopías hostosianas han cobrado una actualidad y una relevancia impresionantes y que hay promesa en su futuro porque han resultado ser verdades prematuras, dignas de un visionario. Me refiero, en primer lugar, a la que he denominado la utopía caribeña, proyecto que parece seguirle los pasos a aquella vieja utopía de la Confederación Antillana y que hoy subsiste como parte de la solución de nuestro problema nacional. En segundo lugar, me refiero a la que he llamado la utopía democrática que, como eco de aquel último proyecto político de Hostos para Puerto Rico, presagia una nueva forma de hacer política. La utopía caribeña En cuanto al primer punto, el de la utopía caribeña, ésta parece estar muy a tono con dos hechos presentes relativos a nuestro país y al destino de la región caribeña: (1) el creciente debate en Puerto Rico relativo al fenómeno nacional en momentos en que los campos se deslindan entre la anexión definitiva a los Estados Unidos y la constitución (¡por fin!) de algún tipo de república; y (2) la redefinición del papel del Caribe en el nuevo estado de cosas a nivel mundial que hoy llamamos la globalización. Ambas, en última instancia, son sólo dos manifestaciones de lo que sucesivamente hemos llamado colonialismo, neo-colonialismo, imperialismo, hegemonía norteamericana y-hoy-globalización. Parto de la premisa de que la anexión formal de Puerto Rico a los Estados Unidos por vía de la estadidad no es una opción abierta al país y de que cualquier otra solución que pretenda algún tipo de "asociación" con los Estados Unidos será inevitablemente transitoria. Parto de la premisa de que el país se encaminará, tarde o temprano, por sí mismo o empujado por los Estados Unidos, a un status independiente. Por lo tanto, el problema es qué pasará con un Puerto Rico independiente. ¿Cómo evitar que nos convirtamos en una república neocolonial en el Caribe junto a muchas otras bajo el dominio norteamericano? Este ha sido el dilema de la región caribeña desde 1898: es decir, como romper con la hegemonía norteamericana que se ha manifestado durante un siglo bajo la rúbrica conocida como neo-colonialismo y que hoy comienza a manifestarse bajo la égida de la llamada globalización. Se perfila el surgimiento de economías-mundo regionales, dentro del ámbito de la economía global, pero dominadas por determinados centros. El Caribe y la América Latina se constituyen en periferias del centro industrializado norteamericano. Lo que en el 1898 era el comienzo de la hegemonía norteamericana en el Caribe y América Latina, hoy es la economía-mundo regional donde los Estados Unidos son el centro y los demás periferia. Es en este contexto que la propuesta hostosiana de hace más de 130 años de una Confederación Antillana vuelve a cobrar significado o, mejor dicho, demuestra que no ha perdido vigencia. La Confederación Antillana constituye una solución que catalogo como "postnacional", tanto en el caso colonial puertorriqueño como en el caso del neocolonialismo en el Caribe. La integración caribeña y la formación eventual de la nación latinoamericana serían movimientos anti-sistémicos, es decir, anti-globalizadores, que van orientados al desarrollo de regiones y serían la única manera de: (1) evitar el dominio de los centros (especialmente los Estados Unidos) y (2) comenzar a desarrollar un proyecto humanista alternativo que convierta a la América Latina en el continente de la esperanza. Para Puerto Rico, la respuesta que nos da Hostos es una "solución post-nacional", en el sentido de que la constitución de la nación puertorriqueña como república independiente no es el objetivo final. La patria-nación no es, para Hostos, sino un punto de partida; el viaje es hacia una patria más grande, que muchos ya sentimos en una identidad caribeña en construcción, que Hostos y otros vislumbraron hace mucho tiempo, y también hacia la "patria inmensa" que ya había vislumbrado Bolívar mucho antes. Pero no es sólo una identidad caribeña en construcción lo que hemos estado presenciando durante los últimos 100 años. Es el nacimiento de una verdadera comunidad transnacional, gracias a las migraciones intrarregionales y hacia los Estados Unidos, los procesos de integración económica regional, la creación de la Asociación de Estados del Caribe, y hasta el desarrollo de foros de la sociedad civil del Gran Caribe. Se avanza en la dirección de la utopía inconclusa. La utopía democrática En cuanto al segundo punto, el de la utopía democrática, la propuesta hostosiana parece estar muy a tono con el déficit democrático de nuestra sociedad. La realidad política del país es una de excesiva politización partidista, donde los mecanismos decisionales electorales no deciden asuntos, donde la búsqueda del poder político se convierte en el norte inescapable de los partidos, donde los partidos deciden lo que la gente debería estar decidiendo en una democracia, o sea, lo que algunos llaman una partidocracia, y donde el único mecanismo disponible pero ineficiente que tienen los ciudadanos para controlar al gobierno son las elecciones. Vivimos en una sociedad que lo espera todo de los gobiernos (del de aquí y del de allá) y de los líderes de los partidos políticos y que históricamente ha tenido muy poca iniciativa para nada. La sociedad civil ha jugado un papel muy pobre en los mecanismos de acción colectiva. Mucha gente ni siquiera puede pensar en la posibilidad de que haya otra forma de resolver nuestros problemas (sea el del status o cualquier otro) que no sea a través de las estructuras partidistas. La verdad es que Hostos dio una solución a esto hace más de 100 años. Su concepto de poder social es verdaderamente revolucionario. Nos recuerda que poder social son las capacidades naturales que tiene cada municipio, provincia o nación para resolver sus cosas. Y que el Estado no es más que un aparato creado artificialmente para cumplir las encomiendas del poder social. Rechaza a los partidos políticos por su tendencia a sólo buscar el poder y conmina a los ciudadanos a desarrollar iniciativas desde abajo, a desligarse de las contiendas partidistas y a buscar el consenso. Nos da el ejemplo de una organización no partidista dirigida a educar al hombre sencillo en el ejercicio de sus derechos y a fomentar el desarrollo de iniciativas que reduzcan su dependencia de los líderes de los partidos políticos y del gobierno. Nos da el ejemplo de un mecanismo no partidista pero compuesto por personas de todas las tendencias políticas para intentar resolver el problema del status político. Nos sugiere un largo periodo de educación en los asuntos pertinentes antes de embarcarnos en un plebiscito, algo que todavía no hemos hecho en Puerto Rico, sino que nos contentamos con los carnavales audiovisuales que nos atosigan los partidos políticos en cada plebiscito. Nos sugiere un método de resolver asuntos llamado el compromiso o consenso: "esa política de acuerdo, de convenio, de pacto de transacción, en que cediendo un poco uno, se abandona por el momento un propósito irrealizable, para realizar otro más al alcance". Hostos en realidad se adelanta a nociones que responden hoy a la crisis de gobemabilidad del Estado moderno y a la llamada "democracia delegativa". Al contrario, el modelo hostosiano apunta más al modelo de "democracia participativa" que plantea precisamente una nueva forma de hacer política, que aspira a "superar el abismo hoy existente entre sociedad civil y sociedad política estableciendo dentro del mismo sector público la relación Estado-ciudadanía". Se trata de que sea la sociedad, la nación, como soberana, la que realmente decida las pautas a seguir a través de un proyecto nacional; el Estado y los partidos políticos no deben establecer pautas; son simplemente gestores, encargados de darle concreción y poner en marcha ese proyecto. Se trata también de armar canales y mecanismos para hacer posible la participación de los más diversos sectores de la sociedad, fuera del cauce político. Estos--de nuevo en la onda hostosiana--han de ser mecanismos de concertación o consenso, fuera de la red partidista y de las instituciones estatales y donde la participación de ciudadanos informados y "educados", en el sentido de ser conscientes de su realidad, sea una "sin exclusiones", donde todo el mundo esté incluido. Se trata de un proceso que se inicia de abajo para arriba, desde la fuente misma del poder que, según Hostos, es el individuo y que, pasando por todas las instancias de naturaleza local y provincial, culmine en un proyecto nacional. Veo en el reciente resurgimiento de la sociedad civil puertorriqueña en general y en el caso de Vieques en particular, "ecos hostosianos" (para usar una feliz frase de Don Pepe Ferrer Canales). El caso de Vieques-quizás todos coincidamos-es un caso especial. Significa no sólo el rechazo del modelo partidista-a quien culpan precisamente de la situación viequense-sino un verdadero apoderamiento-en una demostración de democracia radical-participativa-de una situación por un liderato colectivo. Se trata también de demostrar que el verdadero poder es de abajo-y no en forma simbólica dando un voto cada cuatro años, algo que sólo perpetúa el dominio (y empleo) de algunos líderes-y que se ejerce tomando parte en los procesos decisionales de una comunidad que se ha informado y educado a sí misma, en un proceso de auto-ayuda. "Individuo o pueblo-sentenció Hostos-sólo el que se ayuda a sí mismo, será salvo". Vieques significa que no son los "líderes" de los partidos (ni siquiera los que visitan o acampan en Vieques) los que provocan la transformación social, sino la gente misma tomando directamente la dirección del proceso en sus manos, educándose en el proceso. Vieques es el vivo ejemplo de una "política sin poder". La desobediencia civil es "política sin poder". No es necesario tener el poder para detener el bombardeo de la Marina. Basta con decidir colectivamente, en consenso, "ni un tiro más" para que, mágicamente, se produzca. Vieques es prueba de que el poder, definitivamente, se construye. ¿Qué lección aprendemos de todo esto? ¿Qué significa Hostos en el contexto viequense de nuestros días? Tengo dos respuestas a esta pregunta: (1) Vieques podría significar el comienzo de una sociedad civil activa, con iniciativas para ejercer el poder social; (2) Vieques podría significar el comienzo de un consenso nacional puertorriqueño. Esta es la única cara de un futuro alternativo que Puerto Rico nos presenta hoy. Se trata de educar y apoyar a la sociedad civil para que reasuma el papel y el poder que le han quitado, de que recobre su iniciativa y de que pierda su dependencia de los que están en el poder, para que se apodere de sus comunidades y de todas las instancias de las que sea capaz (como pedía literalmente Hostos: "que las generaciones posteriores se apoderen de todos los recursos que la libertad pone en manos del país"), de que "construya" un poder social ante el cual los partidos políticos y el gobierno sólo puedan, en verdadera actitud democrática, rendirse, no retar e imponer; para que la participación y el consenso sean la norma en todas las instancias de nuestra vida social; que sea posible definir un proyecto nacional que nos lance al futuro; que, en última instancia, sea posible un renacer de la sociedad y la democracia puertorriqueñas. "De ese modo... -concluye Hostos- [habremos] hecho por el renacimiento de la vida en Puerto Rico, más que todos los partidos políticos y que todos juntos, los llamados hombres políticos de acá, de allá y acullá." Sueños en realidades En definitiva, Hostos no sólo es un pensador para la realidad de nuestros días, sino que ha demostrado su carácter combativo y persistente. Es como si, aún en el momento presente, permaneciera insepulto, cual Cid Campeador, en el fragor de la batalla. O como el buen sembrador que regresa para recoger su feliz cosecha. Y en esta batalla, su gran contribución ha sido su ejemplo y sus ideas, esas mismas utopías inconclusas. Como afirmara Luis Suárez, un colega cubano, "Para convertir los sueños en realidad, primero hay que transformar la realidad en sueño". Ha sido precisamente esa-"transformar la realidad en sueño"-la gran tarea que debemos a Hostos. Aunque incorrectamente se bautizara a sí mismo como un "ideólogo inofensivo", sus utopías inconclusas tienen hoy el potencial de transformar la realidad. Son un grito de batalla para la continuación de proyectos sin realizar. Nuestra tarea ahora es la de convertir sueños en realidad, en utopías posibles. El tiempo que haya pasado y el que falte por pasar, no importa. Dijo el mismo Hostos: Los momentos pasan; pasan por ellos los hombres: pero siempre llega el día de la victoria para la justicia. Que no lo vea el que por ella ha sucumbido, eso ¿qué importa? El fin no es gozar de ese día radiante; el fin es contribuir a que llegue ese día. El día de la victoria para la justicia está cerca. Y la contribución de nuestro Hostos debe estar hoy más clara que nunca. Gracias. |
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