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independentista = RACISTA

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  • independentista = RACISTA

    [i]IDENTIDAD Y FUTURO



    Por: José Garriga Picó
    Sección - COMENTARIOS
    EL VOCERO de Puerto Rico
    Edición de: 22 de noviembre de 2002

    En las primeras dos columnas de esta serie que publico con motivo de la "celebración" del "Día del Descubrimiento" abordé el tema de la identidad con referencia a su origen y a su alteridad. Aunque el tema de la identidad es extenso y tiene muchas vertientes que dejo para columnas futuras, sólo un aspecto de los que me propuse para esta serie me queda aún por explorar: el de la relación de la identidad con el futuro, al que dedicaré esta columna.

    Mediante el análisis replantearé el problema de qué hacer sobre nuestra relación con el resto de los ciudadanos americanos desde una perspectiva diferente, eliminando las determinaciones falsas que se nos han impuesto y abriéndonos a alternativas que nos provee la libertad.

    La concepción dominante del "problema del status" de Puerto Rico establece la identidad como piedra angular en la determinación de las posibles soluciones. En términos sencillos, la regla causal que se impone se puede representar por el inverso del dicho popular, dime con quién andas y te diré quién eres". Mutatis Mutanda, la regla que emerge es "dime quién eres y te diré con quién andas", o, con quién debes andar, en su versión normativa. Esa formulación normativa de la frase no es otra cosa que una reformulación del dicho especialmente cercano al corazón de los racistas, "cada oveja con su pareja".

    Basado en esa regla, se establece que los que tienen un concepto de su identidad que los identifica como americanos (no meramente ciudadanos americanos, sino parte del pueblo americano) entonces deben o tienen que favorecer la estadidad para el futuro. Los que, por otro lado, tienen una identidad primaria que los hace sentir puertorriqueños entonces no pueden ser estadistas porque la incorporación a la Unión política atentaría contra la hispanidad, contra el español, en suma, tendería a diluir o a transformar nuestra "identidad".

    Si además de sentirte puertorriqueño te repugnan lo americano y los americanos y no puedes sentirlos a tu lado, entonces tienes que ser independentista. Pero, si por lo menos los soportas y puedes concebirte como su "socio y aliado", entonces puedes favorecer la continuación de la actual relación territorial que tergiversadamente llaman Estado Libre Asociado.

    Ciertamente la relación arriba expuesta de la idea prevaleciente de la relación entre identidad y preferencia de status nos parece, a primera vista, completamente lógica. Y lo sería si no fuera porque está basada en nociones equivocadas y contradicciones lógicas sobre la identidad y su relación con la acción política.

    La primera noción equivocada es que se concibe la identidad puertorriqueña como algo forjado en el siglo diecinueve que, en su esencia hispánica, se mantiene inalterada e incólume hasta hoy. Un corolario a esta tesis es que cualquier posibilidad de cambio (en especial si viene por influencia americana) es un peligro, una amenaza a la identidad y a la vida de los puertorriqueños.



    La realidad es otra. La identidad, como la cultura, nunca es estática ni monolítica. Las identidades cambian y, no sólo no hay nada malo en ello sino que lo que la historia demuestra es que lo que es verdaderamente nocivo a las sociedades y los individuos es el estancamiento cultural. El cambio cultural que se ha dado en Puerto Rico desde que llegaron las tropas americanas a Guánica ha sido extensísimo y la apreciación general, salvo dos o tres opiniones de reaccionarios irredentos, es que ha sido de gran ventaja para los puertorriqueños.

    Una segunda concepción equivocada, relacionada íntimamente con el anterior, es que las categorías de identidad "puertorriqueño" y "americano" son mutuamente excluyentes y repelentes; una es la alteridad esencial de la otra. Esta concepción errada, de claro corte jingoísta, sólo sirve para sesgar el debate a favor de los independentistas y favorecedores de la actual condición colonial.

    En ese sentido, de paso, es interesante notar que muchos de esos jingoístas locales son los que más ajustados y felices lo pasan entre sus "indeseables" conciudadanos cuando habitan en los estados del continente.

    En fin, los grupos que han dominado el discurso en esta área han hecho parecer, no empece la evidencia en sentido contrario, que ser puertorriqueño y ser americano son cualidades patentemente contradictorias y generadoras de antagonismos irreductibles.

    La realidad es otra. Al igual que ocurre entre los habitantes de los países que comparten íntimas relaciones de parentesco, económicas, culturales y políticas, etc., las culturas e identidades de Puerto Rico y los estados no se pueden separar de manera plena y excluyente. Los valores políticos, morales y legales, las actitudes, los patrones de comportamiento que compartimos con el resto del pueblo americano son tantos y tan profundos que no plantean una contradicción sino una íntima integración, con variaciones regionales, por supuesto.

    Estados Unidos, por su lado, ya no es considerada una sociedad con homogeneidad cultural (algo que, en realidad, nunca tuvo) sino que se le proclama una nación multicultural. Por esa razón se ha descubierto la existencia de los puertorriqueños como la de toda una plétora de grupos étnicos que son miembros de la comunidad política americana. La unión de las diferentes comunidades e identidades regionales se logra mediante la solidaridad política, no mediante la homogenización de la población. El "americano ideal", si alguna vez existió, ya no existe; sólo existen americanos judíos, negros, japoneses, mexicanos, anglosajones, chinos, italianos, dominicanos, puertorriqueños et al. Ser puertorriqueño, en fin, no es distinto a ser americano sino una forma de serlo.

    Si bien el pasado es piedra angular de la identidad, ésta no determina el futuro de manera determinista y unívoca. La identidad no es meramente el fruto lineal del pasado. Para que emerja sana, hay que crearla mediante la acción solidaria en la diversidad de los habitantes. Por el otro lado, también se puede crear una identidad malsana y agresiva mediante la manipulación de las nociones históricas, la xenofobia y el discurso amañado por los grupos que sacan ventaja de mantener una sociedad cerrada.

    Cuando la identidad es sana nos abre opciones y nos hace libres para enfrentarnos al futuro productivamente; cuando es malsana nos cierra posibilidades y nos hace esclavos del pasado.
    Trasfondo del Ensayo Anterior:
    • ALTERIDAD E IDENTIDAD

    • Por: José Garriga Picó
      Sección - COMENTARIOS
      EL VOCERO de Puerto Rico
      Edición de: 21 de noviembre de 2002[b]

      Según escribo estas líneas, cuarenta y ocho horas antes de que usted las lea, se celebra en Puerto Rico el "Día del Descubrimiento". Estoy seguro, sin embargo, que es un muy reducido grupo de personas el que aprovecha parte de este día para tan siquiera pensar en el significado de lo que se conmemora y la razón por la cual el gobierno los excusa del trabajo.

      De hecho, esta enajenación y cinismo ante el tema del descubrimiento se puede notar aún en los artículos y columnas que publicaron los periódicos de Puerto Rico para conmemorar los eventos de marras. Aparte de una excelente columna de la Sra. Zoé Tió, hija del insigne historiador Aurelio Tió, en el cual me enteré de cosas que no conocía, la mayor parte de los escritos dan grima por su poca profundidad y falta de compromiso con un análisis serio del significado actual del "descubrimiento".

      El tema de la identidad que subyace al del descubrimiento, sin embargo, no cabe duda que reviste la mayor importancia y pertinencia. En mi columna del pasado viernes, "Origen, identidad y futuro", comencé la disección del tema del "Descubrimiento" como punto de arranque de la identidad.

      Planteé que la asociación del descubrimiento y la identidad se hace en función de promover concepciones hispanófilas de nuestro "origen" que niegan por omisión los elementos de opresión, explotación y exterminio de taínos, africanos y criollos llevados por los peninsulares. Ese "saneamiento" del récord histórico tiene el propósito de exaltar la "hispanidad" para plantearla como elemento definitorio de nuestra alegada "identidad latinoamericana y caribeña".

      A partir de esa operación ideológica por la que se nos constituye en parte esencial de ese macro sujeto, se pretende "explicarnos" por qué no debemos superar el pasado sino que, como si fuéramos Sísifo, tendremos que revivirlo para siempre. De esa manera se pretende negarnos nuestro derecho a construir un porvenir de la manera que decidamos libre, racional, democrática y solidariamente.



      Para ver más en detalle cómo se ha manipulado la noción de la identidad comencemos por establecer sus acepciones relevantes según aparecen en el Diccionario de la Real Académica de la Lengua Española. Identidad, nos dice, es el "conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los caracteriza frente a los demás". Además se puede entender como la "conciencia que una persona tiene de ser ella misma y distinta a las demás". La alteridad, por su lado es "la condición de ser otro".

      En ambas acepciones dadas a "identidad" es claro que el propósito de la operación mental es distinguirnos y separarnos de los demás, de los otros; explicarnos quiénes somos y, en un mismo acto, establecer quiénes no somos. En un plano individual la identidad es el reconocimiento de los límites y contenido de la noción de sí mismo que cada uno de nosotros tiene, la alteridad es la condición de los otros que no son como uno. Socialmente, la podemos concebir como una frontera que al definir qué somos y quiénes somos pone al lado de adentro a aquellos con quienes compartimos la identidad y afuera a los de nuestra alteridad. El "no ser", entonces, delimita el ser, nos explica nuestros contornos e impide que nos desparramemos inútilmente como plastas amorfas.

      Montándose sobre una base de factores materiales como la genética y sus consecuencias o las condiciones materiales de la vida, la identidad individual es construida por factores como el lenguaje, la socialización y las limitaciones reales de la existencia. La determinación de la identidad social se moldea a través de instrumentos tales como la educación, las expresiones artísticas, la propaganda, los medios de comunicación masiva.

      En Puerto Rico estos medios se han utilizado para definir una identidad puertorriqueña separada y hasta antagónica a la identidad americana. En mi columna pasada expliqué en detalle cómo se reinventa la historia de PR de los cuatros siglos de dominio español para hacernos sentir orgullosos de "nuestra hispanidad" y convencernos de que esa es una característica inmutable de nuestro ser individual y colectivo.

      La realidad es que cuando las tropas americanas invadieron a Puerto Rico, los residentes de la isla hicieron patente la relación de alteridad tirante que existía entre los peninsulares y los criollos que llevó a incidentes de rechazo y hasta agresión de éstos contra aquéllos. Los americanos, sin embargo, fueron recibidos con los brazos abiertos por los residentes.

      No obstante, desde la primera década del siglo XX, las clases criollas dominantes le vendieron una identidad "hispanificada" con el propósito político de luchar contra los gobernantes americanos por el control de la identidad, y, de esa manera, por el control político sobre la población de la isla. Por ese medio trataron de implantar bajo el régimen americano una división autonómica de poderes como habían intentado hacer bajo la Carta Autonómica. Para mantener ese control político-mental es necesario plantear que nuestra identidad "hispanificada" es además inmutable y, contradictoriamente, que si alguien o algún proyecto político o artístico operara abiertamente o de manera indirecta en contra de los elementos de la hispanidad de nuestra cultura como, por ejemplo, el español, es necesario fulminar tal "agresor".

      La realidad es que a lo largo del siglo XX nuestra cultura e identidad se desarrollaron y transformaron mucho más que durante el siglo XIX donde supuestamente surge la "puertorriqueñidad hispana". Cuando después de ese proceso miramos el "contenido" actual de nuestra cultura y nuestra identidad, podemos identificar tantos o más elementos que se deben a la influencia americana que a la hispana. Veamos diversos aspectos de esta cuestión.

      Sin bien es cierto que el español es el primer idioma de la domesticidad, la influencia del inglés es tan extensa en nuestra vida que no podría eliminarse de ella. En Puerto Rico, la educación, el ejercicio de las profesiones, el comercio, la investigación científica son actividades en las que se usa extensamente el inglés. Más aun, fenómenos como la internet, el cable TV, la globalización, el desarrollo de los medios de transportación y el hecho que 3.2 millones de parientes nuestros viven en los estados nos dan una buena base para asegurar que el inglés será cada día más ubicuo en Puerto Rico en las próximas décadas.

      Las instituciones legales, políticas y económicas que rigen en Puerto Rico y forman parte de nuestra cultura son las que hemos forjado en unión con los Estados Unidos. Nuestras instituciones educativas y religiosas fueron fundadas o se han visto transformadas fundamentalmente por la influencia americana.

      Nada hay en Puerto Rico, en fin, que sea ajeno a la cultura americana, y el idioma y las instituciones de Estados Unidos son parte fundamental de la base de nuestra vida social. No deberían, en fin, ser consideradas parte de la alteridad. Pero los grupos que controlan las comunicaciones y la ideología interna así los han definido para promover sus intereses políticos.

  • #2
    Black Nazi/Happy Dominican Girl

    I once saw a black man with a picture of Hitler and I asked
    him " Do you really like Hitler?" he said "just because I have him in the livingroom does not mean I like the guy". I left and I started to think "I am crazy?"
    Then I saw a happy Dominican girl and she was telling her friend that she became a citizen of "America". She noticed I was reading a book in english and ask me to translate the pages that informs the passport carrier where a "American" citizen can not go. I asked her
    " You are an "American" citizen. Right?" she replied " I will always be Dominican". I felt happy and understood her situation.
    I decided to drink a <fria> and I met a gringo. We began to talk and he asked me "Where are you from?" I said "Puerto Rico" he said "I have many Puerto Rican friends" and I replied "interesting". Five minutes had passed and the citizen of "America" walked in front of us, I told the gringo, " look an "American" he said "where?"

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    • #3
      Jibaro is very simplistic

      In his myopic world if you advocate independence you an
      antiamerican and as here a rascist,like everything in
      this world there are many ideals,I have always been pro
      independence yet I saw no problem to serve in the military
      I have no problem with Americans they are a great people.
      The govt.sucks but at least it is the choice of the people
      or in this case the highest court.
      In the pro-independence movement you will find rabid anti-
      americans and marxists and you will find those who have
      no problem with the U.S.A. in general but make no mistake
      I am a NACIONALISTA.

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      • #4
        Jibaro what "race" are you? Just curious. I will be absolutely truthful about how I look physically if you are truthful about how you look physically? What do you say? Lol. Suki

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        • #5
          Good question, Suki.

          I've been curious about this for a few years myself.

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          • #6
            Contestando a los detractores:

            [i]Puedo resumir mi respuesta a las diatribas tontas de mis detractores con las siguientes palabras de José Garriga Picó:
            "Ser puertorriqueño, en fin, no es distinto a ser americano sino una forma de serlo."
            Lastimosamente, en este foro existen muchos acomplejados racistas que si no es por su "puertorriqueñidad"
            (y que por cierto, ni saben tan siquiera escribir en español...)[b] no son nada en el universo .

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            • #7
              You know, Manny, I've been reading many (I don't have time for all) of your posts for a few years now. And I've seen you attack people and others attack you all in the name of debate. At first I got involved, defending others, but then I realized it was just your style. And when it really came down to it, if someone pointed out to you that you were wrong, you usually recognized if it as such and apologized. But this time, I think what you said was really mean.

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              • #8
                Este senor Pico es un desenfocado...out of touch from reality!

                This idiot all his writting only display antipuertorrican convoluded comments that only his TERRORIST STATEHOOTERS follow and truly believe...anything that he says should not be considered....These traitors of our Rican land only forsee "MONEY" which only brings about....corruption.


                In fact the Statehooter party is and has been the most corrupted party in the history of PR....enough said!

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                • #9
                  Hola a todos.

                  Por lo visto cada vez que hay muchos boricuas juntos siempre sale a relucir el tema de estatus en la isla y siempre estamos tan desunidos como siempre.

                  Soy The Punisher, jíbaro de loma alta.

                  Lo que pasa mis hermanos es que mientras Congreso no haga nada por fomentar un proyecto de ley para el fin colonial, podemos argumentar todo lo que quieran pero la verdad es una:

                  Solo un proyecto de ley con aval caongresional va a cambiar la cara del Puerto Rico colonial en el que nacimos.

                  Saludos a todos espero su bienvenida.

                  The Punisher

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