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    [i]PESQUERA, 3 OTHERS CHARGED WITH INCITING A RIOT

    June 29, 2002

    SAN JUAN (AP) - San Juan Superior Court Judge Elizabeth Linares ruled Friday evening that there was cause to arrest New Progressive Party (NPP) President Carlos Pesquera and three other party leaders on charges of riot for the violent incident that occurred last week at the Women’s Advocate Office.

    Bail was set at $100 for each defendant - Pesquera, NPP Electoral Commissioner Thomas Rivera, and former legislators Edwin Mundo and Leo Diaz - which was posted by party founder Luis A. Ferre.

    If convicted, the political aspirations of Pesquera and Mundo could be ruined as the law prohibits anyone convicted of a crime to run for an electoral post.

    Following her ruling, Linares, who was appointed to the post by former Gov. Pedro Rossello, said what had occurred was "very sad for all Puerto Ricans" and added that "respect is a synonym of peace."

    After listening to the daylong probe, including final arguments by the prosecution and the lead council of each of the defendants, Linares quickly issued her ruling close to 10 p.m.

    Linares ruled that the prosecution had failed to present evidence to sustain 7 of the 11 charges against the defendants and scheduled a probable cause hearing for Aug. 27.

    Prosecutor Jose Capo said he would appeal Linares’ ruling.

    A report from a Forensic Institute technician that revealed that the Women’s Advocate Office front door was broken from the inside out and the testimonies of attorney Olga Lopez, as well as the written sworn statement of Alina Luciano, were enough for Linares to rule that no evidence sustained charges filed against Pesquera for damage to public property and aggression.

    The testimony of office employee Rafael Garcia, as well as that of Denis Arroyo, was enough to relieve Mundo from the charge of restriction of liberty because Linares argued that it was clear that the employees maintained control of the Women’s Advocate Office front door. A charge of aggression against Mundo also failed to sustain as alleged victim police agent Jose Marrero testified that the former legislator had not kicked him intentionally.

    One count of riot against NPP follower Peter Muller was not sustained as the only witness referring to him was unable to identify him in court.

    All charges were filed against the group Thursday, one week to the day in which the NPP leaders arrived at the Women’s Advocate Office to place the U.S. flag alongside the Puerto Rican flag inside the lobby.

    Women’s Advocate Maria Dolores Fernos had agreed to let Pesquera and the media inside the office to place the flag, but according to witness testimonies, the party president always said "three people, three people" would go in.

    Following a press conference inside the facilities, witnesses said Mundo wrapped chains around the door handles outside the advocate office and yelled to reporters "you won’t get out unless we go in."

    What occurred soon after, according to Garcia’s testimony, was that the doors were broken open, and the melee of people, lead by Pesquera, rushed in and placed the flag, injuring several people along.

    After listening to the probe, Linares agreed that the elements of a riot did occur at the office on June 20 during the incident
    (where are the sticks and stones?).

    Outside the courtroom, Pesquera and the rest of the defendants were confident that the charges would be dropped during the probable cause hearing.

    "It was proven that there was a fabrication of charges that could not be defended in court," Pesquera said.

    Diaz, Mundo, and Rivera all argued that Gov. Sila Calderon was behind the filing of the charges
    (why are we not surprised ?)[b].

    Outside the courthouse, the group was awaited by hundreds of demonstrators carrying American flags and lighting candles.

    The leaders were cheered and applauded.

    Although Linares had noted that what had occurred last week was very sad, one of the defendants against whom the charges were dropped showed no repentance.

    "I will go to every government agency that my leader Pesquera wants to go and place the American flag," Muller told the crowd that applauded him .

  • #2
    Alguacil

    Pesquera, el alguacil
    Por María de Lourdes Santiago
    Vicepresidenta
    Partido Independentista Puertorriqueño
    25 de junio de 2002


    Pensábamos que lo habíamos visto todo. Carlos Pesquera nos recordó el viernes que en la historia de la decadencia humana todavía quedan cosas sin escribir. Un presidente de partido, aspirante a la gobernación, junto a importantes líderes de su colectividad, estimó prudente tomar por asalto, con violencia y destrucción, un edificio público.

    La causa confesa para el motín era la colocación de una bandera norteamericana en la Oficina de la Procuradora de la Mujer. El móvil evidente para los que vimos las escenas de la turba estadista —expresiones desarboladas en los rostros, miradas desvariadas, risas histéricas— era la desesperación de un sector político que en los últimos tiempos ha tenido que enfrentar no sólo el descrédito de muchos de sus funcionarios, sino la punzada lacerante de un sentido de nacionalidad entre los puertorriqueños, renovado con el tema de Vieques, y sobre todo, el desprecio de los norteamericanos que repetidamente vuelven el rostro a la sola mención de la estadidad.

    Como la fiera enjaulada, el estadoísmo la emprende contra los barrotes de su prisión, pero es incapaz de darle un zarpazo al carcelero. Tras el episodio del viernes, harían bien los estadistas en tomar una pausa en su desenfreno y darse cuenta de que Puerto Rico no es una colonia de los puertorriqueños; es una colonia de los americanos. Si les interesa realizar un ejercicio de desagravio, no es a la Procuraduría de la Mujer a donde tienen que ir. Allí se reciben mujeres maltratadas, no anexionistas humillados. Si son tan bravos para meterse a la fuerza en una oficina de gobierno en Puerto Rico, ¿por quién esperan para hacer lo mismo en el Congreso? Ahora que el calorcito veraniego acerca a Washington a nuestras temperaturas tropicales (por aquello de repetir lo del abaniquito portátil de doña Myriam y los desmayos), ¿por qué no se organizan una gira a la casa del amo, a ver cuántos cristales rompen, cuántas puertas destrozan, a cuantos funcionarios americanos agreden, a cuantos periodistas estadounidenses impiden la salida de un edificio público? Si es bueno en la Isla del Encanto, mucho mejor debe ser en la tierra de la libertad.

    Dicen ahora los estadistas, con cara de “yo no fui”, que contra quien procede la radicación de cargos es contra el gobierno, no contra los responsables de los destrozos en la Procuraduría, porque todo comenzó con “la violación de sus derechos civiles” . No dicen cuál es del derecho violado, porque en estos trances no se está para preciosismos jurídicos, pero el que sea, ¿por qué no reivindicarlo en el tribunal federal? Para variar, algún estadista puede comparecer a ese foro como demandante y no como acusado. Nada encontrarán allí porque no hay remedio judicial contra el mal que los aqueja, el mal de los que sólo reconocen los valores de la democracia si esa democracia los puso en el poder. Una no sabe si reírse o indignarse al ver a Pesquera posando de perseguido y discriminado por portar la bandera del país que por 104 años ha subyugado al nuestro, la insignia que la gobernadora tanto ama, el símbolo mismo de la dominación. Desde la faldeta del amo, Pesquera le hace mimos y piruetas y quiere que por eso lo tengamos por valiente y arrojado.

    Mención especial al discutir el motín del viernes merece el Superintendente de la Policía, porque como me enseñaron en la catequesis, el pecado de omisión es tan feo como el de la acción, y aquí la única acción policiaca que vimos fue la de una comandante aguantando improperios de los líderes estadistas. Si se hubiera tratado de cualquier otro grupo (ni hablar si hubieran sido independentistas) exhibiendo una mínima parte de la agitación de los líderes PNP, otro habría sido el cuento. Pereira no habría dudado en enviar a la fuerza de choque, la lluvia de macanazos dejaría corta los más apasionados encontronazos de los años setenta y se protegía así la integridad de una oficina gubernamental. Pero aquí hay un presidente de partido, y hay legisladores y aspirantes a serlo, y marchan con música ‘country’ y cantan ‘America, the Beautiful’, así que la vara es otra.

    Para hacerle el trabajo sucio a la Marina en Vieques, aparecen centenares de agentes, se activa a Operaciones Tácticas, se hace alarde de fuerza y se usan las lanchas de la policía puertorriqueña para que los federales hagan arrestos. Para defender a los funcionarios públicos que trabajan por los derechos de la mujer puertorriqueña y a los periodistas, prisioneros en un edificio asediado por individuos claramente fuera de sus cabales portando la bandera de Estados Unidos, la respuesta del superintendente Pereira es: a Dios que reparta suerte.

    Lo irónico de la situación es que Pesquera y compañía hayan pasado tantos trabajos, sufrido tantos sofocones, diatribado a diestra y siniestra sólo para hacer cumplir las órdenes de la Gobernadora que amparada sino en los reglamentos pues en la costumbre, hace rato que había dictaminado que la multiestrellada engalanara el vestíbulo de la Oficina de la Procuradora de la Mujer. La Procuradora, por su parte, había aceptado la imposición.

    Desde la fuerza, el señor Pesquera pretendía hacer bueno lo que desde el poder la señora Calderón ya había dispuesto. La presidenta del PPD y el presidente del PNP se envolvieron en una patética simulación de antagonismo que sólo podía resultar en lo que ambos anhelan: que la bandera monoestrellada siga a la sombra de la otra. Al fin y a la postre, resulta que Carlos Pesquera se prestó a servir de alguacil ejecutor de las órdenes de la Gobernadora. El presidente del PNP es después de todo, el mejor ‘exhibit’ de lo que es capaz de producir el ELA. Esa es la historia. Vale la pena pensar en sus moralejas.



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    • #3
      Transubstanciacion de Pesquera

      La transubstanciación
      de Pesquera
      Por José R. Bas
      independencia.net
      21 de junio de 2002



      Hará aproximadamente una semana, quizás más, doña Irasema , la esposa del presidente del anexionista Partido Nuevo Progresista (PNP) y potencial candidato a gobernador Carlos Ignacio Pesquera, sentenció lo siguiente en una entrevista con un rotativo: "La pregunta no es si Carlos Pesquera está listo para Puerto Rico; la pregunta debe ser si Puerto Rico está listo para Carlos Pesquera".

      ¡Cuánta arrogancia!, pensé. Tal parece que Pesquera es el superhombre, lo máximo, y no nos habíamos dado cuenta. Irasema nos anuncia a Pesquera como si un especial proceso de transubstanciación le hubiese ocurrido al candidato, convirtiéndolo en un ser sobrenatural para el que debemos prepararnos a recibir como un regalo del cielo. Consulté en mi Biblia el libro del Apocalipsis, pero dejé mi búsqueda en suspenso al corroborar que la segunda venida del Señor no será en la persona de un político, como sugiere doña Irasema en su afirmación. De alguna forma, tarde o temprano comprenderíamos el significado de tan categórica expresión.

      Ayer, cuando escuchamos las noticias en la radio y observamos los visuales en la televisión, comprendimos. Vimos la figura patética de Carlos Pesquera en un acto en que la razón, la cordura y la prudencia brillaron por su ausencia, mientras que la fuerza animal, movida por el instinto y la pasión irracional le ganaron acceso al vestíbulo de la sede de la Procuraduría de Asuntos de la Mujer para instalar allí una bandera ajena, la de los Estados Unidos. Le seguía fielmente una turba que violentamente también entraron al lugar. Las cámaras nos mostraron a personas heridas, ropas rasgadas, un verdadero desorden. A parte de las agresiones que los distintos medios informaron, también hubo destrucción de la propiedad pública y sobre todo, la interrupción de los servicios que esa agencia gubernamental debe prestar.

      Cuando finalmente el señor Pesquera llega al lugar al que se proponía entrar, se le escuchó decir con tono de desafío, más que de arrepentimiento: "Si he violado la ley, ¡que me arresten!, si he violado la ley, ¡que me arresten!".

      Entre las personas que acompañaron al señor Pesquera durante este asalto a una oficina del Pueblo de Puerto Rico, se encontraban todos los legisladores de la delegación del PNP. Estos habían abandonado la sesión de la Cámara de Representantes en el momento en que se discutiría el presupuesto de Puerto Rico para el año entrante y estuvieron ausentes cuando se llevó a votación.

      Posterior a la toma de posesión y asalto del recinto ya mencionado, el presidente del PNP pronunció un breve discurso en el que dijo, refiriéndose a la Sra. María Dolores Fernós, Procuradora de Asuntos de la Mujer: "¡Basta ya de tener a estos separatistas en el gobierno!", como si ser independentista fuese un delito.

      Luego de meditar sobre todo este tétrico panorama de eventos protagonizados por Carlos Pesquera, comprendí que me había equivocado en mi interpretación original de las palabras de doña Irasema. Lejos de pronosticar la llegada de un personaje celestial, sobrenatural, sublime, perfecto, Irasema en realidad nos anunciaba el advenimiento de un ser terriblemente terrenal, dominado por la ira y al intolerancia, cegado por su particular modo de pensar, alejado de la sabiduría, la prudencia y de todos los demás atributos divinos, capaz de usar la fuerza bruta para lograr sus propósitos e inconsciente de su labor magisterial como líder y modelo de la sociedad. Este ser aspira a ser nuestro gobernador. ¡Con razón hay que estar preparados para él!

      La transubstanciación de Pesquera ocurrió y en ello mostró los atributos más indeseables y bajos que un aspirante a líder puede demostrar, con lo cual, a nuestro juicio, él mismo se colocó fuera de la carrera para el puesto al que aspira.

      Si el Partido Nuevo Progresista tiene aún una noción de lo que es el respeto a la democracia y a los derechos humanos; si queda entre su liderato alguna fibra de la vergüenza y la decencia característicos del puertorriqueño, debe destituir a Carlos Pesquera de la presidencia de ese Partido. El señor Pesquera debe desistir de aspirar a la gobernación.

      Ya este pueblo no resiste más el estancamiento que produce la mentalidad egoísta y corta de visión de los que hasta hoy han puesto sus manos en el timón de la barca sin potestad alguna para dirigirla a ningún lado. Puerto Rico no se merece a un conato de líder, arrogante y prepotente, que modele las actitudes de un héroe solitario como Rambo.

      Por amor a Puerto Rico, desista usted. Regrese a ser el hombre amable, sencillo y educado que sabemos que es. No someta a este pueblo a una tortura más.



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      • #4
        Well, lacking any knowledge of Spanish and of issues to delve into...

        [i]the great sanano from Canada has got to cut and paste big time. Well, that reflects how deep his own thoughts are... they don't exist .

        [Edited by El_Jibaro on 1st July 2002 at 20:04]

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        • #5
          Just Like Barbosa

          I am just behaving like Barbosa. No ideas I just copy. That is why I want Puerto Rico to be a province of Canada, like Barbosa I have no ideas so I copy!!!!

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          • #6
            El_Jibaro....

            I question the Forensic Scientist's finding that the glass was broken from inside out.

            I saw pictures of Pesquera breaking the glass with the handle of the American flag, and the same for many eye-witnesses. It's strange.

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            • #7
              [b][i]El lloriqueo del PNP ante un grupo de congresistas calentosos, es otra gran fracaso del PNP. ¿Para eso bebes? le dijo un congresista borracho a Pesquera, déjame las mujeres quietas y preparame una campañita de recaudaci'on de cupones, digo de fondos en Puerto Rico, que te voy a andosar la estadidad, ¡pero de boca na' mas!, Sabes.
              ¡¡¡La Estadidad es un natimuerto que yace insepulto y apesta!!!

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              • #8
                [i]Cada mentira que dicen al pueblo los defensores de la estadidad, en contra de la independencia, se suma a la lista de fracasos del PNP.

                Como dijo el Poeta Antonio Cabán Vale:
                ""Los pueblos no perdonan""
                Trabajar y preparar a Puerto Rico para la estadidad es como prepararlo para la independencia, una vez que alcancemos esa condición, para que queremos la estadidad.

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